Lo que ocurre hoy en Santa Cruz no es una sumatoria de hechos aislados, sino un síntoma de un sistema en terapia intensiva. El fallecimiento de un pequeño de dos años este martes, tras el vuelco de un Chevrolet Prisma en la Ruta 40, puso el foco nuevamente en la peligrosidad de nuestras rutas y la importancia de una respuesta rápida ante las emergencias. Sin embargo, detrás de cada sirena que no llega o cada patrullero que no circula, hay una causa común: la falta de combustible y presupuesto.
Una seguridad a pie o en autos "prestados"
La situación en las dependencias policiales ha llegado a niveles de precariedad inéditos. Según pudo confirmar este medio, la Seccional Cuarta de Río Gallegos fue escenario de un hecho que roza lo insólito: ante el pedido de auxilio de un vecino víctima de un robo, los efectivos se vieron imposibilitados de acudir con rapidez debido a la falta de móviles operativos y, fundamentalmente, de combustible.
La solución llegó de la manera más precaria posible: cadetes de la Escuela de Policía debieron trasladarse al lugar del hecho en el automóvil particular de un amigo de los estudiantes. Esta improvisación, nacida del compromiso de los efectivos pero hija de la desidia estatal, se repite en el área de Investigaciones, donde los agentes no cuentan con vales de nafta para seguir las pistas de delitos complejos, dejando las causas prácticamente paralizadas.
El reclamo social: "En este orden: Salud y Salarios"
Este colapso de la seguridad se da en un contexto de fuerte malestar social. En una reciente consulta popular realizada por TN Río Gallegos, los vecinos marcaron una hoja de ruta clara para las autoridades. La prioridad absoluta es la Caja de Servicios Sociales (CSS): pacientes crónicos y trasplantados denuncian esperas de hasta cuatro meses para recibir medicación vital.
"La salud y la vida no esperan", es el grito que se repite en las redes. El orden de urgencia para el santacruceño hoy es innegociable:
Normalización de la CSS (entrega de remedios).
Paritarias urgentes para enfrentar la inflación.
Seguridad operativa con móviles con combustible.
Un riesgo latente en las rutas
La falta de combustible no solo afecta el patrullaje preventivo en los barrios; es un factor crítico en los accidentes viales. A 15 kilómetros de La Esperanza, donde el viento y las distancias no perdonan, que una unidad de rescate o un patrullero cuente con el tanque lleno es la diferencia entre la vida y la muerte.
Hoy, la provincia enfrenta un panorama donde los derechos básicos —salud, seguridad y salarios dignos— parecen estar bajo una política de ajuste que el bolsillo y el cuerpo de los ciudadanos ya no pueden sostener. La pregunta que queda en el aire es: ¿Hasta cuándo se podrá sostener un Estado que funciona con la voluntad de sus trabajadores y los recursos de los propios vecinos?