CRÓNICA DEL INICIO DEL JUICIO
Viernes, 28 de agosto de 2026
Entre el silencio del imputado y el dolor de una familia que esperó dos años
El imputado prefirió guardar silencio en la primera audiencia del debate oral y se leyeron sus indagatorias previas, donde admitió haber robado pertenencias de la camioneta de la víctima y usar sus tarjetas, aunque negó el homicidio. La querella y la fiscalía presentarán cerca de 31 testigos en las próximas jornadas para esclarecer el hecho ocurrido en agosto de 2024.
El debate oral por el crimen de Nelson Romero comenzó hoy en Río Gallegos con una atmósfera cargada de silencio. En el estrado, el acusado se presentó vistiendo un jean y una camisa blanca. Durante toda la jornada mantuvo la mirada fija y esquiva, evitando en todo momento el contacto visual con la familia de la víctima, que siguió cada detalle de la audiencia desde los asientos del recinto. Al momento de ser invitado a hacer uso de la palabra, el imputado se negó a prestar declaración en esta primera jornada del debate.

Frente a su abstención, el tribunal procedió a incorporar mediante lectura los testimonios que el acusado había prestado durante la etapa de instrucción. Esas declaraciones previas expusieron ante la sala una reconstrucción pormenorizada de sus movimientos en las horas posteriores al hecho. Nelson Romero había desaparecido el 19 de agosto de 2024 y, tras días de intensa búsqueda, su cuerpo fue hallado sin vida en un descampado de Río Gallegos el 23 de agosto.

Según consta en el expediente leído en la sala, el acusado admitió en su momento haber encontrado la camioneta de la víctima en la vía pública con los vidrios rotos y cubiertos con plásticos. Detalló cómo probó la llave que yacía en el suelo, revisó el interior del vehículo y sustrajo pertenencias del asiento del acompañante y de la guantera.

El momento de mayor tensión en el recinto se vivió al repasarse los pasajes donde el imputado reconoció haber advertido manchas de sangre en el habitáculo y en su propio pantalón. Pese a notar la evidencia hemática, aseguró en aquella indagatoria que sintió miedo, cerró el vehículo y decidió irse a dormir a su domicilio sin dar aviso a las fuerzas de seguridad.

La lectura continuó con el detalle de las maniobras realizadas al día siguiente, cuando el acusado asistió a su trabajo y utilizó una tarjeta de crédito hallada en el vehículo —a nombre de un tercero— para comprar un teléfono celular de alta gama por $1.400.000 a través de redes sociales, pidiéndole a un compañero de guardia que retirara el artefacto. Asimismo, se leyó su testimonio respecto a la posesión de un arma de fuego reglamentaria que llevaba en su mochila ese mismo día, sobre la cual argumentó realizar prácticas de tiro de forma habitual. Al ser indagado en su momento sobre su relación con el fallecido, reiteró no haber conocido a Romero.

Tras la apertura del debate y la lectura de las actuaciones previas, la querella y la fiscalía se preparan para dar paso a la etapa probatoria. El juicio continuará en las próximas audiencias con la citación de aproximadamente 31 testigos entre efectivos policiales, peritos y allegados, cuyas declaraciones serán determinantes para reconstruir los últimos momentos de Romero y esclarecer la responsabilidad penal del acusado.
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