La crisis edilicia, financiera e institucional de la Caja de Servicios Sociales (CSS) ha alcanzado un límite dramático, donde la burocracia contable y la falta de pagos impactan de forma directa en la salud y la vida de miles de santacruceños. La interrupción en las cadenas de pago a las droguerías congeló la provisión de remedios de alto costo, insumos oncológicos e insulina, dejando a personas con enfermedades crónicas o tratamientos intempestivamente cortados en un escenario de total desamparo.
En una entrevista concedida al programa Hora 8, Natalia Hualquil, vocal por los afiliados activos en el directorio de la CSS, describió la cotidiana postal de angustia que se vive en los pasillos de la institución. "Día a día recibimos reclamos de entre 10 y 15 afiliados que vienen desesperados por la falta de medicamentos biológicos, quimioterapias e insulina. Son tratamientos que no admiten interrupciones ni demoras; la gente no puede seguir esperando", advirtió.
La problemática es profunda en los centros urbanos, pero adquiere tintes aún más graves en las localidades del interior provincial. Mientras en la capital se intenta contener la demanda mediante centros especializados como el Centro de Medicina Nuclear (CEMPA) —cuyos recursos también comienzan a resentirse—, en el interior los pacientes sufren la desatención sin alternativas inmediatas. Cortar un tratamiento biológico implica, en muchos casos, perder el avance terapéutico logrado y someterse a complejas reevaluaciones médicas para intentar reiniciarlo.
A este complejo panorama se suma el desabastecimiento de medicamentos codificados, destinados a tratamientos sensibles como el VIH. Por temor o por el estigma social que aún persiste, muchos afiliados prefieren no exponerse ni presentar reclamos presenciales, optando por aguardar en silencio una solución que no llega.
La parálisis de las prestaciones médicas se extiende también al plano quirúrgico y prestacional. Las fricciones financieras con la clínica privada Medisur mantienen en suspenso atenciones fundamentales. Al estar resentido el servicio en el sector privado y saturada la capacidad de respuesta en el hospital público —donde no se están realizando intervenciones programadas—, cientos de intervenciones menores y derivadas quedan congeladas.
"Nos encontramos con el caso de una afiliada que no puede concretar una cirugía infantil menor de adenoides para su hijo porque no hay cirugías programadas en el hospital, el servicio en Medisur está cortado y las derivaciones hacia otros centros no están saliendo", relató Hualquil, dejando en evidencia las fallas sistemáticas del esquema de salud.
Ante la falta de precisiones por parte del presidente del organismo, Sergio Zapatero, las vocalías iniciaron medidas de visibilización y presión institucional. Tras la escasez de documentación de gestión dejada por la administración saliente y la falta de rees periódicas de directorio, la representación de los afiliados decidió apelar a la comunidad.
Como primera acción contundente, la vocalía lanzó una campaña de recolección de firmas a través de planillas físicas disponibles en la sede central de la Caja de Servicios Sociales y coordinando su distribución hacia las delegaciones del interior provincial. La meta es presentar un reclamo respaldado colectivamente para exigir la regularización inmediata de la deuda con las proveedoras de medicamentos y la restitución de todos los servicios suspendidos.