Cada día que pasa, la ciudad de Río Gallegos parece estar más sucia, desordenada y sofocada de basura y residuos urbanos. Si a esto también le sumamos las calles rotas, las cloacas desbordadas hacia las calles; tendremos el resultado que atraviesa la capital santacruceña, en el que ya los "olores urbanos", dejaron de ser el de flora natural para convertirse en los "aromas escatológicos" del presente.
Luego de más de 2 años de gobierno de Cambiemos, la municipalidad presentó el "Plan de Mejoramiento Urbano 2018, ese plan de obras que cubre tareas viales, de bacheo, de saneamiento, de limpieza de espacios verdes, forestación y señalización; plan que pareciera nunca llegar, pero que siempre se confirmó que se haría.
En todo este contexto de crisis política, económica y social que atraviesan los gobernantes liderados por Eduardo Costa, lo tiene al vecino de Río Gallegos que a diario transita su ciudad y que por momentos puede cerrar los ojos y "no verla sucia", pero cuando respira, y no puede nunca dejar de hacerlo, respira ese aroma urbano, un "aroma irrespirable".