La condena a cinco años de prisión domiciliaria dictada contra Ivar Martens por el crimen de Soledad Maidana no solo desató el dolor de la familia de la víctima, sino también una profunda y pública acusación de traición contra el Ministerio Público Fiscal.
Tras el fallo del Tribunal Oral, la hermana de Soledad Maidana se expresó con vehemencia ante la prensa, enfocando su indignación directamente en la fiscal Verónica Zuvic, quien había solicitado la pena de cinco años bajo la figura de homicidio culposo.
La acusación directa: "¿A quién representa?"
La hermana de la víctima cuestionó duramente el rol de la fiscal en el proceso, asegurando que Zuvic tenía todos los elementos probatorios para solicitar la calificación de homicidio doloso (dolo eventual), que hubiera resultado en una pena mayor y la prisión efectiva para Martens.
"Los fiscales otros más, Zuvic que representa, ¿qué representa? Tenía todo para cambiar a homicidio doloso, no representa a nadie," manifestó la hermana de Soledad con total indignación.
La familia siente que la actuación de la Fiscalía no solo no defendió los derechos de la víctima, sino que se alineó con una pena insuficiente.
Incumplimiento del juramento
El reclamo se elevó al plano ético y moral, acusando a la fiscal de incumplir su deber al ignorar a los hijos de Soledad, Benjamín y Martina, quienes son víctimas directas del hecho:
"Qué moral tiene para representar, qué valores. En su juramento habló del derecho de las víctimas y de las infancias, y Benjamín y Martina, hijos de Soledad, ¿dónde están para ella? ¿A quién representa?", fue el tajante cuestionamiento.
La familia de Maidana también se refirió a la tensión vivida en la sala, lamentando la actitud de los familiares de Martens: "La familia de Martens que salió antes y se ríe de mi mamá, que vengan acá y que se rían de nuevo de mi vieja".
El fallo, al optar por la pena menor y la domiciliaria, ha generado una crisis de confianza entre las víctimas y la Fiscalía, señalando una profunda herida en la búsqueda de justicia.