La ex diputada nacional Roxana Reyes salió al cruce de las polémicas declaraciones del ministro de Seguridad, Pedro Prodromos, quien tras el homicidio ocurrido en el Barrio 2 de Abril había señalado a los padres como los "únicos responsables" de la conducta delictiva de sus hijos. Para Reyes, esta postura no solo es una falta de respeto al dolor ajeno, sino una confesión de la falla estatal.
"El Estado no puede ser un espectador"
A través de un contundente mensaje, la referente radical remarcó que las tareas de prevención no pueden ser delegadas a la mesa familiar. "La portación de armas de fuego, el control del narcotráfico en los barrios y la prevención del delito en la vía pública no son tareas de un padre de familia. Son facultades exclusivas y excluyentes del Estado", sentenció Reyes.
Para la ex legisladora, la presencia de jóvenes armados en las calles de Caleta Olivia es la prueba cabal de que el sistema de seguridad que conduce Prodromos ha fallado. "Si un joven circula armado, es porque el sistema falló", subrayó, marcando una clara distinción entre el rol de la familia (contener y educar) y la obligación del Estado (proteger y garantizar calles libres de armas).
Críticas a la gestión y pedido de políticas integrales
Reyes no ahorró calificativos al referirse al tono del Ministro, calificando su actitud de "soberbia mediática". En particular, cuestionó la frase de Prodromos sobre los padres que "se ponen a llorar cuando es tarde", tildándola de una "profunda insensibilidad" ante la tragedia de perder un hijo.
"La seguridad pública no se resuelve echando culpas o haciendo comunicados y fotos, sino con presencia policial, control de armas y programas de inclusión", afirmó Reyes, instando al funcionario a dejar de buscar "culpables inventados según la ocasión" y sentarse a trabajar en un plan de seguridad serio que saque a los jóvenes de la violencia estructural.
Una grieta por la seguridad
Con este posicionamiento, la ex diputada nacional busca poner en agenda la necesidad de una política criminal que no descargue el peso de la inseguridad sobre las víctimas o sus entornos. La controversia entre Reyes y Prodromos refleja una tensión creciente en Santa Cruz sobre quién debe garantizar el orden en una provincia marcada por hechos de violencia que, por ahora, parecen superar la respuesta oficial.