DOMINGO DE MEMORIA
Sábado, 4 de abril de 2026
Carlos Fuentealba: El maestro que se convirtió en el guardapolvo de una lucha colectiva
A 19 años de aquel fatídico 4 de abril en la Ruta 22, la figura del docente neuquino sigue interpelando a la política santacruceña. Crónica de un asesinato que cambió para siempre la protesta social en la Patagonia y la herida que todavía supura en las aulas.
Carlos Fuentealba no era un dirigente ruidoso, era un trabajador de la educación. Pero su muerte lo transformó en el símbolo máximo de la resistencia docente frente a la represión estatal.

El día que la ruta se tiñó de luto
Aquel miércoles de 2007, en plena Semana Santa, el gremio ATEN realizaba un corte en la localidad de Arroyito. El entonces gobernador Jorge Sobisch dio la orden de "despejar" la ruta a toda costa. Lo que siguió fue una cacería.

Cuando los docentes ya se retiraban en sus autos, el cabo José Darío Poblete disparó una granada de gas lacrimógeno a menos de dos metros de distancia. El proyectil atravesó el vidrio trasero del Fiat 147 donde viajaba Fuentealba. El impacto en la nuca fue letal. Carlos murió al día siguiente, pero su nombre nació esa misma tarde para quedar grabado en cada pancarta.

De las aulas al símbolo
Quienes lo conocieron en las escuelas de los barrios más humildes de Neuquén lo recuerdan como un tipo coherente. Carlos no nació docente; fue obrero de la construcción, militante barrial y, finalmente, el profesor de química que creía que la educación era la única herramienta de movilidad social real.

Su asesinato no solo terminó con la carrera política de Sobisch, sino que generó un quiebre en cómo la sociedad percibe la protesta. "La tiza no se mancha con sangre", fue el grito que recorrió el país y que, año tras año, resuena con especial fuerza en nuestra provincia, donde el conflicto educativo suele ser moneda corriente.

El espejo santacruceño
Escribir sobre Fuentealba hoy, desde Río Gallegos, no es solo un ejercicio de memoria histórica. Es una necesidad política. En un contexto donde el diálogo entre el Gobierno Provincial y los gremios (como ADOSAC o ATE) parece caminar siempre por la cuerda floja, la figura de Carlos nos recuerda el límite que nunca debe cruzarse.

La justicia llegó lenta, pero llegó, recién el año pasado, en la causa conocida como "Fuentealba II", se logró condenar a la cúpula policial de aquel momento. Pero la pregunta queda flotando: ¿Cuánto hemos aprendido como sociedad sobre el respeto al reclamo trabajador?
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