Parece que en la EPP 55 los problemas se solucionan con presencia protocolar más que con llaves de gas. Luego de que las familias pusieran el grito en el cielo por la falta de calefacción y la detección de gases nocivos, la Directora Provincial de Mantenimiento Escolar se hizo presente junto a una comitiva de supervisores para aplicar lo que parece ser un "bálsamo de tranquilidad" sobre las calderas.
El milagro de la inspección
Lo que para los padres era un "riesgo sanitario" avalado por inspecciones previas, para el Consejo Provincial de Educación es ahora un escenario de absoluta normalidad. Según el parte oficial del equipo directivo, tras la visita de las autoridades se determinó que "no existe riesgo para la salud".
Curiosamente, el mismo sistema de calefacción que falló a dos meses de ser estrenado y que motivó el alerta de Camuzzi, hoy parece haber recuperado la "seguridad" gracias a la visita técnica-administrativa.
Si no se usa, no se siente
Eso sí, por las dudas —o quizás para no desafiar a las leyes de la termodinámica—, la "tranquilidad" oficial viene con letra chica. A partir del lunes 13 de abril, la escuela implementará una ingeniosa "reorganización de rutinas":
Los alumnos ya no verán el gimnasio ni de cerca.
El ingreso será por la calle Perón.
El izamiento de la bandera se traslada al patio interno.
La lógica es impecable: si los chicos no entran al sector sin calefacción, técnicamente no pasan frío. Una solución creativa que evita el uso del espacio hasta que, en algún momento incierto, la calefacción decida volver.
¿Y el medidor?
Mientras el equipo directivo y Mantenimiento Escolar se esfuerzan por llevar calma, el calendario sigue marcando que mayo está a la vuelta de la esquina. Habrá que ver si los inspectores de Camuzzi son tan optimistas como los funcionarios de Educación o si, llegada la fecha límite, se llevan el medidor a pesar de las "visitas de verificación".
Por ahora, en la Escuela 55 se respira tranquilidad... y un frío bárbaro en el gimnasio.