La iniciativa —porque qué sería de nosotros sin iniciativas— arrancó con 14 heroicos productores de otras provincias que decidieron desafiar al viento y las distancias para traernos el místico beneficio de la "reducción de intermediarios".
36 días que estremecieron a la logística mundial
El presidente de la empresa provincial, Gustavo Sívori, no ocultó su orgullo y destacó que el proyecto se concretó en apenas 36 días por orden del gobernador Claudio Vidal. Todo un récord Guinness para la burocracia estatal.
“En 36 días pudimos viabilizar la orden del gobernador...”, expresó Sívori, dejándonos en claro que si el gobernador pide que los tomates vuelen, en un mes y medio los tomates sacan pasaje de avión.
El "Mercado Central" pero con frío y viento
El modelo copia el formato del Mercado Central de Buenos Aires. Es decir: de lunes a viernes se abastece a los comercios mayoristas, y los sábados se le permite el ingreso al ciudadano de a pie, ese consumidor final que tendrá la hermosa oportunidad de hacer fila el fin de semana para conseguir una lechuga digna.
Por ahora, el centro logístico conecta de manera directa a comerciantes locales con productores de Entre Ríos, Mendoza y Buenos Aires. Porque, como todos sabemos, no hay nada más directo y libre de costos logísticos que traer cítricos en camión desde 2.500 kilómetros de distancia.
Bajadas de precios: "Te lo baje a un 40%, si no te llega, la culpa es del verdulero"
El titular de la empresa estatal lanzó la bomba de humo favorita de la economía: prometió una reducción de entre un 30% y un 40% en los precios finales. Pero, atenti al truco, abrió el paraguas de inmediato:
La letra chica: El mercado le vende barato al comerciante.
La teoría: El comerciante traslada ese descuento al vecino por pura bondad.
La advertencia de Sívori: "Él (el comerciante) debe tener la responsabilidad de bajar su producto".
Traducción: Si la papa sigue costando un ojo de la cara, ya saben a quién ir a escrachar; el Gobierno ya cumplió.
Ante las quejas de quienes ven esto como una competencia desleal del Estado, Sívori juró y perjuró que esto no compite con la verdulería del barrio. Claro que no, solo les ofrece los mismos productos, más baratos, bajo el ala estatal. Totalmente diferente.
El paraíso de la contraestación (cuando tengamos algo que cosechar)
Para los productores santacruceños hay una caricia al alma: espacio gratuito en el predio. Podrán armar "rondas de negocios" y aprovechar la gran ventaja estratégica de Santa Cruz: la famosa contraestación.
“Cuando termina la cereza en el norte, aparece nuestra cereza”, celebró Sívori con un optimismo digno de aplauso.
Una lástima que la temporada de cerezas dure lo que un suspiro en el verano sureño, pero hey, el resto del año los productores locales podrán sentarse gratis a debatir sobre lo lindo que es el invierno.
Una empresa estatal que no quiere ganar plata (guiño, guiño)
Para cerrar, el funcionario reafirmó que Santa Cruz Puede no busca maximizar ganancias. El fundamento de la empresa es "viabilizar" y "promover". En resumen: si da pérdidas, no pasa nada, lo pagamos entre todos; lo importante es que la foto de la inauguración quedó espectacular.