En Santa Cruz, el termómetro no es lo único que está al rojo vivo. Lo que comenzó como una entrevista sobre la angustia de los vecinos por las facturas de gas de $160.000, terminó siendo el acta de defunción política del ministro de Trabajo, Juan Mata.
En diálogo con el programa "Hora 8", el diputado provincial Carlos Godoy detallaba el proyecto presentado para frenar los cortes de gas en la cuenca carbonífera. Sin embargo, el clima cambió drásticamente cuando se le consultó por una versión que ya corría como pólvora: el ministro de Trabajo estaría cobrando tres (o incluso cuatro) sueldos en simultáneo.
Las frases más fuertes de la entrevista:
Sobre el ajuste: "Hay vecinos que ya deben 3 o 4 meses de gas. El Gobierno Nacional no piensa en la gente y nos quita los subsidios".
Sobre los sueldos del ministro: "De ser real, es una situación gravísima que debe aclararse. No se puede defender lo indefendible frente a la realidad que vive el vecino".
El contraste: "Mientras los sueldos de la administración pública no suben, nos encontramos con estas noticias de privilegios".
El "efecto dominó" que terminó en destitución
Radio Urbana capturó el momento exacto en que la presión social se volvió insostenible para el gobernador Claudio Vidal. Poco después de que estas declaraciones ganaran aire, el mandatario provincial se vio obligado a pedirle la renuncia a Mata, asegurando que su gestión "no vino a defender lo indefendible".
La ironía que recorre las calles de Río Gallegos es cruel: mientras el diputado Godoy pedía auxilio para que a las familias no les corten el gas por falta de pago, un integrante del gabinete de Vidal se aseguraba una liquidación de haberes que triplicaba la de cualquier trabajador promedio.
La respuesta de la oposición
El impacto del audio fue tal que el intendente de la capital, Pablo Grasso, no tardó en usarlo como combustible para su crítica: "¿El gobernador vive en Narnia?", disparó, sumándose a la ola de indignación que comenzó en un estudio de radio y terminó con un ministro eyectado de su sillón.
Para Vidal, que intenta despegarse de la "casta" nacional y el "manual Adorni", esta situacion es una mancha difícil de limpiar: demuestra que el escándalo no nació de una investigación oficial, sino de la presión de una ciudadanía que ya no tolera la doble vara.