CONTRADICCIÓN
Lunes, 8 de junio de 2026
Escándalo en La Esperanza: 20 familias desamparadas tras el desembarco de Fomicruz
En una evidente contradicción con su repetido discurso de generar "empleo genuino" y defender el trabajo local, la decisión del Gobernador Claudio Vidal de pasar la estación a la órbita de Fomicruz desató una crisis social en plena ruta santacruceña. Los trabajadores denuncian presiones para desalojar y falta de alimentos.
El relato productivo del gobierno provincial parece chocar de frente contra la realidad de los trabajadores en el interior de Santa Cruz. La reciente decisión del Ejecutivo provincial de no renovar la concesión privada de la estación de servicio del Paraje La Esperanza para dejarla bajo el control directo de la empresa estatal Fomicruz S.E. ha derivado en una desesperante situación para cerca de 20 familias que, hoy por hoy, denuncian haber quedado "en la pampa y la vía".

Apenas unas horas atrás, el gobernador Claudio Vidal insistía públicamente en que el rumbo de su gestión es "apostar realmente a la producción y al trabajo" para "transformar recursos en desarrollo y empleo genuino". Sin embargo, la aplicación práctica de esa supuesta soberanía estatal sobre lo que el gobierno califica como un "activo estratégico" en el crucial cruce de las rutas santacruceñas comenzó de la peor manera: desplazando a la fuerza laboral preexistente sin garantías institucionales.

Desabastecimiento, presión y miedo en la ruta
Según testimonios recabados bajo estricto anonimato por temor a severas represalias, la transición no tiene nada de la "armonía" que intentan dibujar los despachos oficiales en Río Gallegos. En el lugar ya se encuentra personal enviado directamente por Fomicruz para hacerse cargo de las tareas operativas de carga de nafta, mientras que a los empleados históricos de la estación se les ha ordenado taxativamente que se retiren de las instalaciones.

La resistencia de las 20 familias es desesperada. Aislados en el estratégico paraje, los trabajadores no quieren abandonar sus puestos de trabajo sin un respaldo legal y denuncian que se encuentran en un estado de vulnerabilidad extrema, sufriendo el desabastecimiento de alimentos básicos en una zona donde las condiciones climáticas no dan tregua. Además, los allegados advierten un panorama de "vaciamiento" de las dependencias comerciales de la YPF.

"Hay muchísimo miedo, la persecución es tal que nadie se anima a dar nombres públicamente, pero la gente está desamparada y no sabe qué hacer ante el abandono del Estado provincial", revelaron fuentes cercanas al conflicto.

El contraste con el discurso oficial
La desidia social que padecen estas familias expone una grieta profunda en la narrativa de Claudio Vidal. Mientras el mandatario utiliza los micrófonos oficiales para declamar que "detrás de cada decisión hay familias, trabajadores y comunidades que esperan respuestas", su principal herramienta económica, Fomicruz, ejecuta un desembarco que deja a veinte hogares santacruceños en la total incertidumbre sobre su sustento diario.

A pesar de que voceros gubernamentales de la provincia suelen deslizar intenciones de abrir "mesas de diálogo", en la práctica la violencia de la desocupación de hecho y el hambre ya se instalaron en el cruce de La Esperanza. Los trabajadores permanecen firmes en el lugar, resistiendo de forma pacífica y exigiendo que la promesa oficial de "sostener el empleo santacruceño" deje de ser un eslogan de campaña y se traduzca en actas firmadas que aseguren la comida en sus mesas y la continuidad de sus puestos.
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