Exilio, cobardía y la falsa bandera del federalismo
Domingo, 27 de septiembre de 2026
La cúpula policial le da la espalda a su propia historia
El miedo viste de uniforme: tras suspender la tradicional jura de la bandera del 20 de junio para acallar el descontento, la cúpula policial y el Gobierno provincial trasladan a Caleta Olivia el acto central del Día de la Policía del próximo 14 de noviembre, intentando ocultar su huida frente al acampe de los retirados en la Jefatura de Río Gallegos tras la excusa de un “espíritu federal”.
El honor no se abandona por comodidad ni se esconde tras un itinerario logístico. Sin embargo, en la Santa Cruz actual, la cúpula policial, el Ministerio de Seguridad y el Poder Ejecutivo provincial han decidido que la conveniencia política cotiza más alto que la dignidad institucional. La cancelación de la tradicional jura de la bandera para los cadetes de la Policía provincial —que debía realizarse como cada año el pasado 20 de junio— no fue una medida preventiva; fue un acto desprovisto de coraje.

Negarle a las nuevas generaciones de efectivos el compromiso supremo frente al pabellón patrio bajo el pobre pretexto de "evitar reclamos" expone el tamaño del temor que habita en las oficinas gubernamentales. Temían una manifestación que ni siquiera estaba programada, prefiriendo manchar un hito fundacional con tal de no escuchar el descontento.

Ahora, la cadena de deserciones suma un nuevo capítulo con el traslado del acto central por el Día de la Policía, previsto para el próximo 14 de noviembre, a la ciudad de Caleta Olivia. Un exilio interno diseñado a la medida del poder. Seguramente no tardarán en armar el relato oficial: saldrán a los medios a inflar el pecho argumentando un supuesto "espíritu federal" e integración territorial para justificar la mudanza.

Pero esa retórica del federalismo no es más que una pantalla de humo, un eufemismo barato para camuflar el verdadero motivo del viaje.
La realidad es mucho más burda: a los jefes, al ministro de Seguridad y al mismísimo gobernador les incomoda la verdad plantada sobre la vereda de la Jefatura en Río Gallegos.

Les perturba la presencia digna, firme e incansable de los policías retirados que acampan a la intemperie exigiendo un haber justo. Molesta la memoria viva del uniforme, incomodan los rostros de quienes entregaron sus mejores años de servicio y hoy deben soportar el desprecio y el ninguneo gubernamental para reclamar lo que por derecho les corresponde.

En lugar de encarar el conflicto con la templanza que exige la función pública, la cúpula política y policial opta por la fuga empaquetada como "descentralización". Mueven el escenario del 14 de noviembre a cientos de kilómetros para fabricar una postal limpia, sin pancartas ni reclamos, rodeados de aplausos funcionales y aplacados por la distancia. Muestran así una fragilidad pasmosa: la de un mando que solo puede sostenerse si se acallan las voces de sus propios veteranos y se disfraza la huida de federalismo.

Gobernar e instruir a una fuerza de seguridad requiere mucho más que discursos grandilocuentemente armados. Exige respeto hacia quienes vistieron y visten el uniforme.

Esconder a los cadetes dejándolos sin su jura del 20 de junio, huir de la vereda de la Jefatura de cara al acto de noviembre y mentir con un "federalismo" de ocasión no es un repliegue táctico: es una claudicación moral que deja al descubierto a una conducción a la que le pesa el cargo y le asusta la realidad.
Copyright ©2009 | www.TnRioGallegos.com
Todos los derechos reservados
Redacción: tnriogallegos@gmail.com
DESARROLADO POR:
www.chamigonet.com.ar