En el marco de las tareas de fiscalización y control nocturno que se ejecutan en la capital provincial, las fuerzas de seguridad y el personal del área de Comercio municipal irrumpieron en las primeras horas de esta madrugada en un predio ubicado en la esquina de las calles 2 y 45, donde se desarrollaba una fiesta clandestina de proporciones alarmantes.
El escenario con el que se encontraron los inspectores y efectivos policiales reflejó la gravedad de la convocatoria: un total de 65 menores de edad colmaban el recinto sin la presencia ni tutela de ningún adulto responsable. La situación revestía una extrema delicadeza, dado que varios de los asistentes evidenciaban cuadros avanzados de intoxicación etílica, lo que demandó un despliegue inmediato para garantizar la contención física y la integridad de los adolescentes presentes.
Con el correr de los minutos comenzó a dilucidarse la maniobra detrás de la concurrencia. Diversos testimonios recabados en el lugar indicaron que buena parte de los jóvenes había obtenido la autorización de sus progenitores bajo la premisa de asistir a una “pijamada” o reunión íntima en una vivienda particular, ignorando por completo el contexto de masividad y descontrol con el que finalmente se hallaron.
Dada la escala del operativo y la condición de vulnerabilidad de los concurrentes, se requirió la presencia de los profesionales de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia. El organismo estatal activó los protocolos correspondientes y procedió al resguardo y la restitución formal de cada uno de los chicos a sus padres o tutores legales, garantizando una vía institucional segura ante un cuadro de profunda preocupación.
En el plano administrativo y legal, la dependencia policial de la jurisdicción junto a los inspectores locales labraron las actas de infracción y efectivizaron la clausura preventiva de las instalaciones, procediendo además al secuestro de elementos de interés. En paralelo, la investigación apunta a determinar la responsabilidad de quien figuraba a cargo del inmueble y a desarticular la red de convocatoria, la cual habría funcionado de forma paralela al circuito nocturno habilitado.