La marcha compuesta de madres, algunos padres y menores se desarrolló con canticos en contra del Gobierno y exigiendo que inicien las clases, y si bien es cierto que algunos menores arrojaron piedras a una persiana, fueron los propios adultos quienes reprendieron esta acción rápidamente. En este marco, recibieron el apoyo del gremio de judiciales que se encuentra apostados en el edificio del Tribunal Superior de Justicia, y si bien permanecieron un tiempo más extenso frente al Ministerio de Economía, continuaron su marcha de forma pacífica hasta la Casa de Gobierno.
Un padre acompañaba a su mujer y sus hijos en esta marcha de delantales blancos: “Tengo tres en edad escolar y sólo una, tiene un solo día con una maestra que va”, y explicó que esta medida no es en contra de los docentes: “que son los que cuidan y educan a nuestros niños, queremos que les paguen bien, como a cualquier trabajador. Yo soy un trabajador privado y quiero que me paguen bien por mi trabajo”.
Y volvió a reiterar que esta marcha: “No es en contra de los docentes, sino al contrario, es en contra de un Gobierno que no hace lo que tiene que hacer, que es gobernar y que solucione el conflicto, pagando lo que sea, aunque sea el mínimo que ofrecen en todo el País”.
Una mamá con seis hijos, tres de ellos en edad escolar, dijo al borde de las lágrimas: “Esto me indigna esta situación, en donde los gobernantes que tienen que ser gente cauta y resolver estas cosas, no se ponen las pilas”.
Además, agregó que “quizás dirán que soy una arrebatada por venir acá, pero es el derecho que siento que tengo que estar con mi hijos y por los demás, porque este es el bien común y si no nos ponemos de acuerdo, nada va a salir en limpio, a todos no les puede dejar de importar que haya tanta desidia. Es muy importante un pueblo con cultura”.