En el corazón de una de las instituciones más queridas y respetadas de la capital santacruceña, se vive hoy una contradicción dolorosa. Mientras las terapias y actividades para personas con discapacidad se desarrollan con la calidez y profesionalismo de siempre, puertas adentro el personal atraviesa una crisis económica que ya no puede ocultarse: no han percibido sus haberes ni el aguinaldo.
Desde el equipo médico y profesional de Ángeles Especiales compartieron con este medio la delicada situación que atraviesa el motor de la institución: su gente. Pese al incumplimiento en los pagos por parte de la gestión provincial, la decisión del equipo ha sido sostener el servicio.
El esfuerzo detrás del servicio
“Las actividades se llevan adelante en forma normal”, explicaron integrantes del equipo técnico, remarcando que existe un esfuerzo humano inconmensurable para que los pacientes no sufran las consecuencias de la crisis financiera. Sin embargo, la vocación tiene un límite material.
“Hay una situación particular que estamos atravesando y es que el personal no cobró ni aguinaldo ni sueldo”, relataron con preocupación. El personal no es ajeno a la realidad inflacionaria que golpea a Santa Cruz: “Dinero necesitan todos, hay cuentas por pagar, préstamos, tarjetas. Pero el personal está al pie del cañón con propuestas”.
Una crisis que se profundiza
La situación de Ángeles Especiales es un reflejo de lo que ocurre en diversos sectores dependientes de fondos públicos desde el inicio de la actual gestión provincial. El reclamo es simple pero urgente: que el reconocimiento que la comunidad y el Gobierno expresan verbalmente hacia la institución se traduzca en el pago en tiempo y forma de los salarios.
Hoy, la institución sobrevive gracias a la resiliencia de sus trabajadores, quienes eligen priorizar el bienestar de los niños y adultos que asisten al centro, mientras esperan que la provincia regularice una deuda que ya afecta su subsistencia básica.