El mediodía de este miércoles, la capital santacruceña fue testigo de una de las manifestaciones más tensas de las fuerzas de seguridad en los últimos tiempos. Una nutrida caravana de vehículos particulares, integrada por personal de la Policía provincial, el Servicio Penitenciario y Bomberos, inició un plan de lucha que combina el reclamo salarial con una profunda crisis de representación.
El recorrido del descontento
La marcha comenzó a las 12:00 horas en la calle Marcelino Álvarez. Al grito de sirenas y bocinas, los efectivos recorrieron la Avenida Kirchner hasta llegar a la Casa de Gobierno. Allí, con carteles en mano, el personal exigió la apertura de paritarias y la democratización de su representación gremial.
Tras pasar por el Ministerio de Seguridad, la columna se dirigió a la sede de la Asociación Civil Policial, donde el clima alcanzó su punto máximo de ebullición. El presidente de la entidad, Galeano, salió a enfrentar la protesta pero se encontró con una barrera de indignación. Los efectivos lo increparon exigiendo su renuncia y el llamado inmediato a elecciones, a lo que Galeano respondió con evasivas y un tono irónico: "Se me hace tarde, me tengo que ir", lanzó antes de retirarse, dejando a los uniformados en la calle.
Las duras declaraciones de Ramón Quipildor
Ramón Quipildor, ex comisario y actual vocero de los policías autoconvocados, fue la voz cantante del reclamo. En medio de la movilización, Quipildor no solo cargó contra la conducción de la Asociación, sino que describió una realidad cruda dentro de las comisarías:
"Hoy el policía no tiene para comer ni para mandar a los chicos a la escuela. Un agente cobra apenas poco más de un millón de pesos cuando la canasta básica es inalcanzable. Hay efectivos que después de las ocho horas de servicio tienen que salir a hacer Uber o vender cosméticos para sobrevivir", sentenció Quipildor.
Además de lo salarial, el referente denunció una "desidia institucional" que afecta la operatividad y la seguridad de los propios efectivos:
Falta de equipamiento: "Los nuevos agentes salen a la calle sin chalecos balísticos. Nos dieron una campera que no tapa la necesidad de un uniforme completo que sale más de 300 mil pesos", denunció.
Persecución laboral: Quipildor acusó a la jefatura de realizar "sanciones masivas e ilegales" y recordó que manifestarse es un derecho: "Llamo a los jefes que en 2012 se manifestaban y hoy, en otro rol, aprietan a los subalternos. No usen el discurso de que manifestarse es un delito".
Hacia el Consejo del Salario
El objetivo final de la movilización liderada por Quipildor es el reconocimiento de una mesa salarial propia que pueda sentarse en el Consejo del Salario 2026, desconociendo la legitimidad de Galeano para representar a la totalidad de la fuerza.
Tras los tensos cruces frente a la sede policial, los manifestantes se desconcentraron, pero bajo una advertencia clara: si no hay llamado a elecciones y respuesta salarial, las medidas de fuerza —que ya cuentan con avales en toda la provincia— se profundizarán en las próximas horas.