La política de Santa Cruz asiste a un cierre de ciclo coreografiado. El próximo 19 de febrero, la Legislatura provincial se encamina a quitarle los fueros al diputado Fernando Españón, permitiendo que la justicia avance en las causas por abuso sexual que pesan sobre el exintendente de 28 de Noviembre. Lo que el oficialismo intentará vender como un hito de "transparencia" es, en realidad, el punto final de un año de protección corporativa que desnuda las contradicciones estructurales del gobierno de Claudio Vidal.
El mito de la "Nueva Política"
?Durante doce meses, el bloque SER (Santa Cruz Puede) funcionó como un escudo impenetrable. Mientras el discurso público del gobernador Vidal se centraba en la promesa de "barrer con los vicios del pasado", en el recinto legislativo se practicaba la más rancia gimnasia del silencio.
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Los mismos diputados que llegaron al poder con la bandera de una provincia distinta, mantuvieron a un par imputado por delitos de integridad sexual sentado en su banca. Le garantizaron una inmunidad de facto que la ética política más básica —y el respeto a las víctimas— prohibía. La "nueva política" resultó ser, en este caso, una habitación cerrada con llave desde adentro.
Entre la obediencia debida y la complicidad disciplinada
?El rol de los legisladores oficialistas en este año de blindaje ha sido el de una ejecución técnica de la impunidad. No hubo voces disidentes, ni pedidos de informes internos, ni gestos de decoro institucional. Por el contrario, se recurrió al vaciamiento de sesiones y a la dilación administrativa cada vez que el tema Españón amagaba con entrar en el orden del día. Se ignoraron sistemáticamente los tiempos de la justicia, supeditando el avance de una causa penal grave a la conveniencia de la agenda parlamentaria.
Esta actitud demuestra que, para el bloque oficialista, la transparencia no es un principio rector de la conducta pública, sino una válvula de seguridad que solo se abre cuando la presión social amenaza con hacer estallar el relato del Ejecutivo.
La transparencia como "acción de último recurso"
?El argumento oficial de que "somos distintos a los que se fueron porque ahora sí le sacamos los fueros" omite un detalle cronológico fundamental: el tiempo. ?La transparencia que llega tras 365 días de encubrimiento deja de ser una virtud para convertirse en oportunismo. Si el compromiso con la verdad fuera genuino, el desafuero habría ocurrido el primer día. Al demorarlo un año, los diputados de SER han validado que los fueros funcionen como un refugio de privilegio, siempre y cuando el imputado pertenezca a la tropa propia.
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Una entrega pactada para salvar el relato
?El 19 de febrero se soltará formalmente la mano de Españón, pero la pregunta incómoda persiste en el aire de Río Gallegos: ¿Por qué ahora y no hace un año? La respuesta parece puramente pragmática: el diputado ya no es útil y su permanencia ha comenzado a "ensuciar" la imagen de gestión de Vidal de forma irreversible. Santa Cruz no ha cambiado sus métodos; simplemente ha cambiado de intérpretes.
La quita de fueros es un paso necesario para que la justicia actúe, pero llega precedida por un año de omisión deliberada que ninguna sesión especial podrá borrar de la memoria colectiva de los santacruceños.