Según el relato de la damnificada, el incidente ocurrió mientras paseaba a su mascota por la zona de la ría, buscando sectores alejados de la bicisenda para evitar incomodar a otros transeúntes. En un descuido, el animal entró en contacto con una botella de vidrio rota que se encontraba oculta entre el suelo, sufriendo cortes en su boca.
"Una situación totalmente evitable si las personas fueran responsables con sus residuos", expresó la vecina con indignación. La mujer remarcó que, a menudo, son los animales quienes sufren el rechazo en los espacios públicos, cuando en realidad son ciertos ciudadanos quienes demuestran "no saber convivir" al arrojar desechos peligrosos.
Impacto económico y pedido a la Municipalidad
Además del dolor y el susto, el incidente trajo aparejado un gasto veterinario inesperado, afectando la economía familiar por una negligencia ajena. Ante este escenario, la vecina realizó un llamado directo a las autoridades municipales de Río Gallegos, exigiendo:
Mayor limpieza y mantenimiento constante en los sectores de recreación.
Instalación de cestos adecuados y controles más estrictos.
Campañas de concientización sobre el uso del espacio público.
Presencia de personal municipal que se ocupe del cuidado de la zona.
"Cuidar la ciudad es una responsabilidad compartida. Un pequeño gesto puede evitar malos momentos a cualquiera", concluyó la denunciante, esperando que su caso sirva para que se tomen medidas concretas antes de que otra mascota o, incluso un niño, resulte herido.