La seguridad habitacional en Río Gallegos vuelve a estar en el centro de la polémica tras la grave denuncia de Cristina Rivera, quien apunta directamente a la conducción del gremio APAP. La damnificada sostiene que la organización sindical facilitó la ocupación de su terreno, ubicado en la Manzana 33, Lote 6, desconociendo la titularidad legítima y una historia de aportes que se remonta a más de tres décadas.
Tres décadas de espera y un expediente "perdido"
El reclamo de Rivera no es nuevo. La adjudicación original del lote data de la década del 90, tiempo durante el cual la vecina cumplió con los pasos administrativos exigidos por la entidad. Sin embargo, el conflicto estalló recientemente cuando, al intentar regularizar la situación final del predio, se encontró con una respuesta desconcertante por parte de las autoridades del gremio: su expediente físico no aparece.
Esta desaparición de documentación histórica dentro de la propia estructura de APAP habría sido la maniobra necesaria para permitir una nueva adjudicación del mismo lote a terceros, quienes hoy ya han construido en el lugar.
El rol de Marcelo Ojeda
Según el testimonio de Rivera, el referente de APAP, Marcelo Ojeda, habría sido la persona que dispuso del lote para entregarlo a otra familia. Lo paradójico del caso es que Ojeda y la damnificada fueron compañeros de trabajo en el ámbito hospitalario, por lo que el dirigente conocía perfectamente que ese terreno tenía una dueña legítima.
"Él sabía que ese terreno era mío y aun así lo dispuso para otros", afirma Cristina Rivera. Los actuales ocupantes del predio, al ser confrontados por ella, alegaron haber realizado la transacción a través del gremio, presentando como único aval un recibo informal o "papelito" entregado por la entidad, carente de validez legal frente a un título de propiedad.
Doble perjuicio: El bloqueo del IDUV
Esta irregularidad interna de APAP genera un perjuicio doble. Debido a que en los registros provinciales el terreno sigue figurando a nombre de Rivera, el IDUV le bloquea el acceso a cualquier otro plan de vivienda social por "ya poseer una propiedad".
Se genera así una situación de injusticia absoluta: el Estado le reconoce la propiedad para negarle beneficios habitacionales, pero el gremio permite que otra familia viva en ella y no da respuestas sobre la documentación histórica que Rivera presentó y pagó durante años.
Pedido de explicaciones urgentes
Cristina Rivera exige que la cúpula de APAP dé una respuesta inmediata sobre el manejo de los archivos de la Manzana 33. "No pido nada que no me pertenezca. Solo exijo que el gremio se haga cargo de los papeles que escondieron o perdieron en estos 30 años y que me devuelvan el terreno que pagué con mi esfuerzo", sentenció la vecina.