La marejada de la noche del jueves fue carcomiendo aún más el suelo donde se asienta la antigua casa de La Lobería, ubicada sobre la costa atlántica, a 34 kilómetros al norte de Caleta Olivia.
A lo largo de décadas el mar fue socavando los cimientos de este antiguo edificio, que servía de refugio a viajeros o incluso funcionaba como un bar-parador para los trabajadores y turistas, y que ahora ya no tiene residentes. Solo unos perros que dejó el propietario son los encargados de vigilar que nadie saquee los pocos enseres que quedaron allí.
Según lo que comentó una encargada de este sitio, perteneciente a la familia Souza, hace alrededor de 10 años comenzó el deterioro principal, ya que la marejada se llevó un antiguo faro de buques y luego socavó el terreno sobre el que está construido el edificio, y se llevó una parte de los baños.
Consecuentemente, el edificio se está debilitando cada vez más y desde hace un mes comenzaron a resquebrajarse las paredes por el paso de camiones en la ruta, algo que antes no ocurría y sobre todo por las marejadas que se hicieron sentir más al elevarse el nivel del mar en pocos centímetros durante varios años. (Fuente: La Vanguardia del Sur)