El 3 de febrero Raúl perdió ambos brazos luego de que la regla con la que trabajaba rozara con un cable de alta tensión que pasaba peligrosamente sobre una obra propiedad del político y comerciante Armando Rosales. Dicha obra tenía denuncias por no cumplir con las condiciones de seguridad elementales, pero la Secretaría de Trabajo de Santa Cruz nada hizo para prevenir este desenlace. Esto no es casual. La Secretaría que dirige Camino prioriza sus relaciones políticas y de negociados antes que los derechos de los trabajadores. Luego del accidente Raúl fué abandonado por la UOCRA, sindicato que en vez de defenderlo le ofreció $400.000 para que no reclame. El propio Rosales dijo a Espejo que el "ya le había pagado a la UOCRA" para que la obra continúe.
Sitraic tomó el caso, volvió a la carga con denuncias en Secretaría y Ministerio de Trabajo y prepara los trámites para iniciar una causa contra el dueño de la obra, contra la patronal que accedió a bajar el presupuesto a cambio de precarizar a los trabajadores y contra la burocracia de UOCRA que no defendió al compañero. Sumado a esto, la movilización y la difusión mediática del caso para obtener justicia para Raúl Espejo y desmantelar el régimen de connivencia entre la patronal, el estado y la burocracia.