Stella Maris Álvarez, dialogó esta mañana con Radio Urbana, (94.1), y expresó en palabras, el dolor que atraviesa su familia, desde hace un mes, cuando su hermana de 43 años fue internada por COVID 19, en el hospital regional: “Hace un mes que ella empezó con los síntomas en la casa. Ella estuvo cuatro días, con todos los síntomas en la casa. No quería ir al hospital por miedo. Pero, el 17, justo el día después de su cumpleaños, la tuvieron que internar. Llamaron del hospital para ver cómo estaba y la tuvieron que internar. Estuvo un día en sala COVID, y de ahí la pasaron a terapia intensiva, y es hasta el día de hoy que sigue en terapia”.
Con el correr de los días, Vanessa fue agravándose: “porque tiene enfermedades preexistentes”, y es que con 43 años, ”padece de diabetes, hipertensión y tiroides y con el virus, se complicó mucho más su estado. El COVID le afectó los pulmones, a ella la pasaron a terapia intensiva desde sala, con una saturación de 68”, la cual es baja: “y hoy está entubada”. Además, contó que “los partes son con altibajos, porque por ahí remonta un poquito, y al otro día tiene un parte totalmente distinto, pero es por las secuelas, porque ella ya no tiene COVID. Ahora tiene las secuelas y le afectó los pulmones, los riñones y el corazón. Hace dos días atrás, tuvo un paro cardiorespiratorio, pero los médicos de terapia, estaban cerca de ella, y la pudieron sacar rápido del paro. Pero es una lucha diaria”, subrayando que su hermana Vanessa “quiere vivir y es fuerte”.
En este contexto, Stella Maris trató de explicar cómo vive su familia, esta situación: “la verdad que lo vivimos, no sé cómo explicarlo, la verdad que se pasa muy mal, esperando un parte médico, y si la noticia del parte anterior, fue como mal, como que no evoluciona, como que no está remontando, ni siquiera un poco, te quedas todo el día con el corazón en la boca y pendiente”, y añadió: “Es muy feo, te genera una angustia tremenda. Uno tiene que estar igual porque en mi caso tengo hijos, y estoy acompañando a mi mamá y a mi cuñado, pero es muy duro. El que no lo pasa, no lo sabe”.
Los familiares deben aguardar la llamada del médico encargado de brindar el parte diario: “por ahí a los doctores se les complica, porque hay mucha gente. Tienen muchos pacientes en terapia y primero tienen que trabajar para luego, dar la noticia a la familia. Pero, lamentablemente, es como que la gente no entiende, o no quiere entender hasta que le pasa de cerca. A nosotros nos está pasando y la estamos pasando sinceramente muy mal y mi hermana está en manos de Dios”.
“Ver a la gente, cuando está un poquito lindo, que se amontonan en las plazas, que están sin barbijos. Si bien, pueden salir, porque está bien”, pero subrayó la importancia de aplicar las medidas de distanciamiento: “cuídate, ponete el barbijo, no estés tomando del mismo mate. Pero la gente no va a tomar conciencia, hasta que le pase a un familiar cercano. Mi mensaje es que no esperen a que se les enferme un familiar cercano, o lo tengan en terapia, para ver lo que está pasando. Quien conoce a Vanessa, sabe cómo es, ella sólo salía de su casa al trabajo, y así y todo se contagió”.
Cuando internaron a su hermana recordó que los mensajes que ella realizaba desde sala eran muy tristes: “se agitaba mucho, y ya no le salía la voz, y los mensajes escritos eran muy… No, no se lo deseo a nadie y pido a Dios, que toda esa gente que está en la plaza, o se junta en una casa, que los cuide”.
Stella Marís agradeció a los médicos del hospital: “la verdad que estamos súper agradecidos. Están teniendo una atención bárbara y sé que están haciendo todo lo posible, no sólo con mi hermana, sino con todos los pacientes que están internados, y hay que valorarlos a ellos y a los enfermeros”.