“La cuarentena la pasé encerrada, sin salir ni ver a mis familiares, que es lo que más duele. Sola, pero sabiendo que era lo mejor. Gracias a Dios no me contagié, y estuve esperando la vacuna como todo el mundo, por lo que hoy estoy emocionada”, dijo.
Consideró que “es una lástima que alguna gente no valore la vida, no se cuide y respete. Después vienen los llantos, los reclamos y pedimos cosas que cuidándonos eran evitables. Este virus, esta pandemia, no ha sido un invento de nadie, es una mala situación para el mundo. Ojalá que todos tomemos conciencia para que no se ponga peor. Por eso, la gente debe vacunarse. Al principio, decíamos que no, que era veneno y ahora reclamamos más dosis porque es una esperanza”.