Tras la fuga en estampida de los radicales, los dirigentes de Encuentro Ciudadano y el reciente "adiós" del PRO (que se fue sin mirar atrás después de la paliza electoral de 2025), ahora le tocó el turno a la tropa propia. Dicen los malpensados que las fracturas internas del oficialismo ya no se arreglan ni con cinta de embalar.
El "ascenso" oportuno
Para maquillar el portazo, la narrativa oficial —siempre tan creativa— indica que Ojeda no se va por las peleas, los resentimientos o el naufragio político, sino porque Pedro Luxen tuvo la "brillante" idea de convocarla al Ministerio de Desarrollo Social.
Traducción para el vecino común: Cuando el frente electoral se cae a pedazos, nada mejor que un refugio tibio en la estructura del Ejecutivo provincial bajo el ala de Claudio Vidal.
La gran duda: ¿Es un pase estratégico o un operativo de rescate antes de que el bloque termine de disolverse en el ácido de las internas?
Un rompecabezas sin piezas
Lo cierto es que el esquema que llevó a Vidal al poder se parece cada vez más a un rompecabezas que perdió la caja y la mitad de las fichas. Entre los que "se reacomodan" y los que "buscan nuevos rumbos", el oficialismo en Río Gallegos está quedando más solo que el 1 de enero a la mañana.
Mientras tanto, en los pasillos de la política provincial, ya no se preguntan quién será el próximo en irse, sino cuánto tiempo falta para que el frente pase a llamarse "Por Santa Cruz (Versión Solista)".