La Cámara de Diputados de Santa Cruz atraviesa horas críticas. Lo que comenzó como un rumor de pasillo terminó de estallar con la salida de Mario Piero Boffi del bloque oficialista. El legislador por Puerto San Julián decidió romper con el espacio "Por Santa Cruz", dejando al oficialismo sin su único representante de extracción radical.
Aunque Boffi conservará su banca, lo hará como un diputado "independiente", lo que debilita el número propio del Gobierno en el recinto. Según trascendió, el legislador venía manifestando profundas diferencias con el manejo del bloque, cuestionando la falta de debate interno y la verticalidad en la toma de decisiones. "No estoy de acuerdo con cómo se están llevando adelante las cosas", habría sentenciado el legislador.
Acefalía y descontento
La salida de Boffi no es el único golpe para el bloque oficialista. Fuentes legislativas confirman que el diputado Fernando Aberastain también presentó su renuncia, en este caso a la presidencia del bloque. Este doble movimiento deja a la bancada que responde al Ejecutivo en una situación de extrema debilidad institucional y organizacional justo cuando más necesita cohesión.
Un combo explosivo: Paro, villas y crisis
Este quiebre legislativo no ocurre en el vacío. Se da en una semana donde la temperatura social alcanzó niveles críticos:
Conflicto petrolero: El reciente anuncio de un paro total de actividades por parte del sector petrolero ha puesto en jaque la principal arteria económica de la provincia.
Las frases de Vidal: El clima se enrareció aún más tras las declaraciones del gobernador Claudio Vidal a un medio nacional. Sus palabras sobre la existencia de "villas" en Santa Cruz no cayeron bien en diversos sectores, siendo calificadas como "poco afortunadas" y alejadas de la realidad histórica de la provincia.
Descontento social: Con una inflación que no da tregua y sectores gremiales en pie de lucha, la fragmentación del bloque oficialista parece ser el reflejo de una gestión que empieza a mostrar fisuras ante la presión de la crisis.
Con este nuevo escenario, el oficialismo deberá renegociar cada proyecto en la Legislatura, enfrentando no solo a la oposición tradicional, sino ahora también a los "propios" que decidieron tomar distancia de un modelo de conducción que hoy está bajo fuego.