La madrugada de tensión en la Comisaría Primera de Pico Truncado no solo quedará marcada por la extrema violencia de los 14 internos amotinados, sino, fundamentalmente, por la histórica y masiva respuesta de los efectivos policiales. En un escenario institucional sumamente complejo a nivel provincial, el personal de seguridad demostró un profesionalismo intachable al intervenir de forma unánime para restablecer el orden en la alcaidía.
Un aspecto fuertemente resaltado por la cúpula policial fue el nivel de compromiso y respuesta de los efectivos de la localidad. A pesar de la compleja situación institucional y los reclamos salariales vigentes en la provincia, la totalidad del personal de la Comisaría Primera y dependencias vecinas acudió masivamente al llamado de emergencia. Incluso aquellos suboficiales y oficiales que se encontraban de franco de servicio o participando activamente en las medidas de reclamo se colocaron sus chalecos de protección y se pusieron a disposición de forma inmediata.
Bajo la conducción estratégica del Segundo Jefe de La Unidad Regional Norte, se coordinó un veloz despliegue en el que confluyeron agentes de la comisaría local, dependencias aledañas, la Guardia de Infantería y personal de Bomberos.
Frente a un pabellón completamente bloqueado por barricadas de colchones y muebles, y ante la amenaza latente de los reclusos de iniciar un incendio generalizado, la pericia y valentía del personal fue determinante.
La maniobra de ingreso, planificada milimétricamente por los jefes a cargo, implicó el corte estratégico de los suministros de gas y electricidad. En total oscuridad, los uniformados avanzaron de manera táctica derribando los obstáculos dispuestos por los reclusos. La intervención derivó en un intenso enfrentamiento cuerpo a cuerpo con los cabecillas de la revuelta, donde los efectivos aplicaron un uso de la fuerza racional, progresivo y estrictamente profesional.
Gracias a la destreza en la ejecución de las maniobras tácticas de ingreso, las autoridades confirmaron con orgullo que ningún efectivo policial resultó herido durante los incidentes, logrando neutralizar el peligro y asegurar el perímetro en tiempo récord.
Tras el operativo, el Jefe de la Unidad manifestó un profundo reconocimiento a la dotación interviniente, subrayando que la vocación de servicio y el resguardo de la comunidad se antepusieron a cualquier coyuntura interna.