A TRES AÑOS DE GESTIÓN, AHORA SE DA CUENTA
Martes, 11 de agosto de 2026
Vidal admitió su propio desconocimiento sobre la precaridad policial
A casi tres años de asumir el cargo, el gobernador Claudio Vidal admitió públicamente su desconocimiento sobre las carencias extremas que sufre la Policía de Santa Cruz. Tras confesar que «casi se larga a llorar» al enterarse de la situación, el mandatario intentó saldar la falta de presupuesto oficial entregando «su propia camioneta» y una estufa a leña a los efectivos.
En un hecho que roza lo insólito para la conducción de la provincia, el gobernador Claudio Vidal confesó públicamente que «casi se larga a llorar» al enterarse recién hoy de las necesidades básicas que padecen las fuerzas de seguridad. La insólita entrega de una estufa a leña y su "propia camioneta" para tapar la falta de presupuesto y de política integral de seguridad.

A casi tres años de haber asumido la conducción del Poder Ejecutivo Provincial, el gobernador Claudio Vidal protagonizó un episodio que deja al desnudo la desconexión y la improvisación en materia de gestión pública. En un video difundido por sus propios canales oficiales, el mandatario admitió abiertamente que desconocía por completo el estado de vulnerabilidad y la falta de insumos mínimos con los que trabaja la Policía de Santa Cruz.

Las declaraciones del gobernador, registradas durante un encuentro con personal policial, no tardaron en encender las alarmas sobre el verdadero nivel de conocimiento que tiene el mandatario sobre la realidad provincial.

«Primero que me doy cuenta es que tienen ganas de laburar… Y en segundo lugar, casi que me largué a llorar, porque cuando me comentaron todas las necesidades, digo: ‘No puede ser’», expresó Vidal con un tono que buscó la empatía, pero que terminó exponiendo casi tres años de desatención y falta de diagnóstico en una de las áreas más sensibles del Estado.

Parches frente a una crisis estructural
Ante la falta de compras públicas planificadas, licitaciones efectivas y un presupuesto de equipamiento a la altura de la geografía santacruceña, el gobernador apeló a la efectista entrega de elementos de su propiedad y donaciones puntuales.

En la misma secuencia, Vidal hizo entrega de la camioneta particular/oficial Toyota Hilux en la que se trasladaba, una estufa a leña para combatir las extremas temperaturas en las dependencias policiales del interior y un kit de conectividad Starlink.

La imagen de un gobernador entregando una estufa a leña como respuesta oficial a las carencias de la fuerza abre un interrogante inevitable: ¿cómo es posible que, a esta altura de la gestión provincial, las comisarías y puestos rurales no cuenten con sistemas de calefacción ni transporte básico provistos por los canales institucionales correspondientes?

La gestión de la sorpresa
Resulta complejo comprender cómo la máxima autoridad de la provincia —quien conduce las fuerzas de seguridad y el presupuesto provincial desde hace cerca de tres años— requiere de un encuentro casual o de la queja directa de los efectivos para «enterarse» de que los uniformados carecen de movilidad adecuada o de calefacción en pleno invierno patagónico.

Lo que desde el entorno oficial intentaron presentar como un gesto de sensibilidad y cercanía popular, terminó develando una dura certeza: la falta de una política pública articulada en materia de seguridad, donde los parches individuales e improvisados pretenden reemplazar el rol de un Estado presente y planificado.
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