De la causa penal al despacho oficial
Martes, 11 de agosto de 2026
La crónica del regreso de Fernando Españon al poder en Santa Cruz
Entre expedientes frenados en la Justicia penal y un decreto firmada en los pasillos del Ministerio de Gobierno, el ex intendente de 28 de Noviembre reapareció en la función pública. Un recorrido por las acusaciones de abuso, el pedido de desafuero nunca concretado en juicio y la sombra política que envuelve su nombramiento.
El sello de agua en el Decreto N° 0675 lleva fecha del 31 de julio de 2026. Con la firma de la Secretaría de Estado Gobierno e Interior, el documento administrativo formalizó lo que en los pasillos políticos de Río Gallegos se comentaba a voces bajas: Fernando Omar Españon volvió a la nómina salarial del Estado provincial como Director General del Área Técnica de Frontera, dependiente del Ministerio de Gobierno.

Sin embargo, para la memoria colectiva y los estrados judiciales de la provincia, el nombre de Españon no remite a la gestión pública ni a la logística limítrofe, sino a los pasillos de la Fiscalía y a los expedientes por delitos contra la integridad sexual que dinamitaron su carrera legislativa.

Los fueros de la discordia
La historia penal que acorrala a Españon tuvo su punto de inflexión cuando era diputado provincial. Tras su paso por la intendencia de 28 de Noviembre (2019-2023), el ex jefe comunal ocupaba una banca en la Cámara del Pueblo cuando las denuncias en su contra por violencia y abuso sexual tomaron volumen institucional.

Fue el propio presidente de la Cámara en lo Criminal, el juez Jorge Yance, quien envió formalmente el pedido de desafuero a la Legislatura provincial. La medida buscaba despojar al legislador de su inmunidad parlamentaria para sentarlo en el banquillo de los acusados en un juicio oral y público.

Acorralado por la presión procesal y el costo político, Españon presentó su renuncia a la banca a fines de 2025. En los papeles, la dimisión abría el camino directo para que el fuero penal fijara fecha de debate sin más dilaciones. Pero la causa ingresó en una pausa indefinida. Sin fueros de por medio, el expediente sigue acumulando polvo en los tribunales sin que las víctimas ni los querellantes tengan una fecha concreta para el inicio del juicio.

El laberinto político
El estancamiento del expediente penal contrasta con los discursos oficiales de la gestión del gobernador Claudio Vidal. Apenas asumida la administración provincial, una de las reformas estructurales más promocionadas fue la ampliación de la composición del Superior Tribunal de Justicia, pasando de cinco a nueve vocales. La narrativa gubernamental prometía una Justicia moderna, ágil y con “celeridad procesal para los vecinos comunes”.

A meses de aquella modificación institucional, la realidad de la causa Españon muestra una dinámica opuesta. Mientras las denuncias de vecinos sin peso político naufragan en los tiempos burocráticos de los juzgados, el Ejecutivo utilizó la lapicera para reubicar al ex intendente dentro de la estructura estatal.

Un nombramiento que indigna
La designación de Españon como director provincial no solo reabrió las heridas de los hechos denunciados en la Cuenca Carbonífera, sino que instala un severo cuestionamiento ético sobre el manejo del Gabinete provincial.

Sectores de la oposición, organizaciones sociales y vecinos autoconvocados ven en este decreto una maniobra de “saneamiento político” para proteger a un aliado en un cargo de menor exposición mediática pero de ingresos garantizados.

Mientras el área de Frontera de Santa Cruz suma un nuevo titular desde el 1° de agosto, las víctimas y la sociedad santacruceña siguen esperando la única respuesta que le corresponde al Estado: que la Justicia actúe con la misma velocidad con la que se firman los nombramientos en el Poder Ejecutivo.
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