Una nena de 7 años fue hallada sola en un auto a las 5 de la mañana mientras su padre estaba en el boliche. Sin embargo, en las redes sociales la culpa apuntó primero a la madre, expuesta al juzgamiento automático de una sociedad que no mide con la misma vara la paternidad y la maternidad.
El reloj marcaba cerca de las 5 de la mañana del domingo en Río Gallegos cuando la rutina de una estación de servicio ubicada frente al boliche La Cueva se vio interrumpida por una escena escalofriante. El playero del lugar advirtió que dentro de un automóvil estacionado, en medio de la helada madrugada, había una niña de solo 7 años encerrada y sola. Ante el peligro inminente, dio aviso inmediato al 911. La Policía de Santa Cruz acudió al lugar y constató la situación, mientras el responsable directa de la menor —su padre— se encontraba en el interior del boliche bailable. Tras la intervención de las fuerzas de seguridad y del área de Niñez, la pequeña fue entregada a su madre, quien debió acudir al sitio tras ser contactada de urgencia.
Sin embargo, paralelamente a los hechos policiales, en las redes sociales se desarrollaba otra historia tan reveladora como indignante. Antes de que se conocieran los detalles del procedimiento, los comentarios de los usuarios se llenaron de insultos dirigidos en femenino gramatical, dando por sentado que la responsable de semejante abandono era la madre. Reproches como "tanta va a ser la desesperación por salir de joda" se volcaron sobre la figura materna, obligando a otros usuarios a intervenir para aclarar que el progenitor masculino había sido quien la dejó en el coche para irse a bailar.
Esta reacción visceral pone en evidencia un sesgo cultural profundamente asentado: la responsabilidad de la crianza recae por defecto sobre la mujer, y cualquier falla se juzga como un delito moral imperdonable. Cuando se descubrió que el autor de la negligencia era el padre, los comentarios atenuaron el tono o viraron hacia la recriminación indirecta a la madre por "haberle confiado a la nena". El caso no solo expone la grave desprotección a la que fue sometida la niña, sino también la radiografía de una opinión pública que lapida de inmediato a las madres mientras contempla con condescendencia los errores de los padres.