Las mujeres han adquirido este hábito, pero ya no llegan a la cama en blanco, ni mucho menos. Los conocimientos sexuales, las prácticas aprendidas, los trucos enseñados unas a otras, son una enciclopedia del arte amatorio que se transmiten y utilizan en la seducción.
Ellas poseen armas de conocimiento ancestral y silenciado, aparentemente dóciles o salvajes en la cama, justo como el varón deseaba, las mujeres conocen desde antes todo aquello en que el flamante y orgulloso compañero cree iniciarlas.
Ellas saben y no lo dicen
Las mujeres saben más de lo que reconocen en voz alta. Es sorprendente escuchar confidencias sexuales en una charla femenina cuando están cómodas y entre pares. El lenguaje se encrudece y se hablan términos justos y precisos.
Lo que una mujer puede decir acostada en la confianza del harén es tan útil que podría publicarse como un manual para los varones. Técnicas amatorias, de seducción, torpezas a evitar.
Las mujeres intercambian datos, comparan, enseñan y aprenden mientras pareciera que charlan inocentemente sobre belleza. Capaces de diagramar en una servilleta de papel una posición sexual, o guiar a una amiga en ciertas técnicas, todas comparten algo... la hermandad y el silencio.