Apenas Maxi Rodríguez convirtió el cuarto penal para Argentina, dándole el pase a la final de la Copa del Mundo de Brasil, cientos de vecinos de El Calafate saltaron a sus autos y comenzaron a armar una interminable caravana de la alegría.
El centro de la ciudad se vio desbordado de gente vestida de celeste y blanco para conmemorar como nunca el pase a la final. Grandes, chicos, familias enteras, parejas, grupos de amigos, perros. Todos unidos en el grito de los muchos hits que tiene el repertorio del hincha en este mundial.
Desde el “…Volveremos a ser campeones, como en el 86”, hasta el “Brasil decime que se siente…”. Las dedicatorias a los ingleses y los brasileños y e “ole, ole, ola, cada día te quiero más”, no faltaron para saltar sin parar o revolear algo sobre las cabezas.
El cotillón, completísimo. Caras pintadas, gorros de diferentes formas, camisetas de Argentina de hoy y de ayer, bufandas, banderas. Todo brindó el color celeste y blanco que se mantuvo hasta bien pasadas las 21 horas.
Cuadras enteras de vehículos y gente marchando en el festejo más multitudinario que se tenga memoria en El Calafate. (Ahora calafate)