Gonzalo “Tetu” Medrano declaró en el debate ante los jueces provinciales de la Cámara Oral de Río Gallegos, que el día del hecho en el que perdió la vida la menor Carolay de 16 años, y otros dos jóvenes resultaron heridos, en el marco de un tiroteo ocurrido el 28 de febrero del año 2015, en la localidad de Pto San Julián, salió de su trabajo a las 20:30 horas, se dirigió a su casa donde lo esperaba su mujer y sus tres hijos. Al llegar su esposa estaba cocinando y él se metió a bañar. “Luego cenamos, hicimos sobremesa, cuando cerca de las 23 horas, llegó un amigo, quien me invitó a salir, como le dije que no, se quedó un rato y después se fue”. Agregó que momentos más tarde, llegó un compañero del trabajo, a decirle que al día siguiente debía ingresar a trabajar un poco más tarde, dado a que él tenía que ir a buscar unos repuestos con la camioneta, para luego retirarse de su casa.
En este sentido, narró que se acostó a dormir: “Estaba durmiendo, cuando escucho que golpean la puerta trasera de mi casa, le levantó y veo que era mi hermano Mario, que estaba ebrio y me pedía que le llame un remis, porque se había mandado una cagada, que le había pegado a alguien, pero no sabía a quién”, agregando que al verlo alcoholizado, con la ropa sucia, le dije que se vaya, que tenía que descansar porque tenía que ir a trabajar al otro día. Le cerré la puerta, se fue y me acosté a descansar”. “Tetu” Medrano aseguró que después de esa noche no lo vio más a su hermano y que esa noche se quedó en su casa.
Por otro lado, contó que siempre veía a las personas que resultaron heridas en el violento suceso, ya que vivían a cinco cuadras de su casa y siempre pasaban por allí, asegurando que no tenía relación con ellos, solo los veía de vista.
Más adelante, expuso que no reconocía los hechos que le imputaron: “Soy inocente y no sé que paso esa noche, porque no lo vi y no estuve allí”, agregando que cuando estuvo preso junto a su hermano y un amigo –por este hecho- “él me confesó el hecho, nos peleamos muchas veces para que se haga cargo, pero nunca quiso”, recordando que habían contratado a un abogado que vivía en Comodoro, el Dr. Iglesias: “supuestamente nos iba a defender a los tres, pero ellos arreglaron por separado, para que salgan ellos dos, como estaban trabajando para la UOCRA”.