Ante la nota publicada en la página web del diario La Nación, titulada Río Turbio, una mina convertida en símbolo de la corrupción; la comisión directiva de la seccional local de ATE emitió un comunicado rubricado por el secretario general Miguel Páez “a fin de responder a la nefasta nota” firmada por el periodista Diego Cabot. En ese sentido, indicaron que se presentó el texto para “rectificar el informe periodístico”.
“Lejos de ser ciudadanos de privilegio, somos pueblos que nos dedicamos a una de las actividades más riesgosas, que es la minería subterránea de carbón. Trabajadores que arriesgan su vida cada día, que entran a más de 7 kilómetros de profundidad, que sufren las peores inclemencias climáticas y el aislamiento de los grandes centros urbanos”, expusieron inicialmente.
Con respecto a la pregunta que se hizo Cabot sobre si vale la pena invertir o no en la empresa y en la Central Termoeléctrica, ATE aseveró: “Esto deja en evidencia el rol que cumplen los medios concentrados de comunicación, que no es más que el de justificar todas las medidas que lleva adelante el gobierno nacional de Mauricio Macri. Claramente es necesario continuar invirtiendo en este proyecto energético que da valor agregado a nuestro carbón, que diversifica la matriz energética nacional y que es un paliativo de solución a la emergencia energética declarada por el ministro Juan José Aranguren a principios del año pasado con el único fin de beneficiarse con el aumento de tarifas [sic]. YCRT y nuestro carbón son soberanía, y sobre todas las cosas, son el futuro para el desarrollo, crecimiento e industrialización de la cuenca más austral del país y de la provincia de Santa Cruz”.
Sumado a esto, el sindicato aclaró que el yacimiento contaba en 2015 con 3000 trabajadores y que, desde la asunción del interventor Omar Zeidán, designado por el Ejecutivo nacional “y ejecutor de las políticas de Macri”, hoy quedan 2580, “producto de los despidos, retiros voluntarios y jubilaciones anticipadas, entre otras medidas”.
“Queremos desmentir el planteo de La Nación sobre la existencia de un ‘elefante azul’ (en referencia a la Central Termoeléctrica). Lo que existe es la concreción de un proyecto energético, consecuente de luchas de varias generaciones que pelearon por tener una usina que funcione con nuestro carbón”, continúa diciendo el documento. Seguidamente, repudia que un diario de tirada nacional, “con una clara posición dominante, diga sin tener certeza alguna y orientado a difamar nuestra mina, que durante trece años no se terminó la usina y que la mina de Río Turbio jamás se mantuvo”. “La usina fue puesta en marcha en 2015 y funcionó durante un mes, ya que se paró por el cambio de gestión. La mina pasó por el proceso de desarrollo y expansión más importante de su historia, pasando de tener un frente largo y dos galerías secundarias a tener tres frentes largos, ocho galerías secundarias, la apertura de la nueva Mina 2, etcétera”, agrega.
Para cerrar, se solicitó a La Nación que rectifique lo dicho en la nota del domingo y “que deje de cubrir a un gobierno que no apuesta por las empresas del Estado, que no cree en los trabajadores estatales ni en la soberanía energética, necesaria para el desarrollo industrial del país”.