Una camioneta -VW Amarok de color negro- que a las 00.55 de ayer se desplazaba a alta velocidad por calles céntricas de esta ciudad, se incrustó frontalmente contra una columna metálica sostén de cables de electricidad, telefonía, video e internet ubicada en la esquina de Senador Almendra e Hipólito Yrigogen, a la cual dejó parcialmente volteada.
El rodado, dominio NMX 335, era conducido por un joven de apellido Vázquez, de 18 años de edad, a quien acompañaba una joven de similar edad.
Se supo que el muchacho tenía un avanzado estado de ebriedad a tal punto que los policías de la Comisaría Seccional Primera que llegaron a los pocos minutos de producido el accidente, apenas pudieron comprender las justificaciones porque se comunicaba con balbuceos.
La camioneta, luego de girar por la rotonda del Gorosito, había chocado previamente la parte lateral trasera de un Peugeot 206 de color gris, dominio EAI, estacionado en la mano izquierda de la calle Senador Almendra. El auto salió despedido por más de dos metros y tocó levemente el paragolpes trasero de una Toyota Hilux que también se hallaba detenida, en ambos casos sin ocupantes.
ERRATICO DESPLAZAMIENTO
Luego de esa colisión la Amarok, ya descontrolada, se cruzó hacia el carril derecho y unos veinticinco metros más adelante, subió a una vereda e impactó con la columna metálica ubicada justamente frente a a la vinoteca El Gorosito.
Los cintos de seguridad y los air bags evitaron que los jóvenes sufrieran lesiones, pero igualmente se requirió la presencia de una ambulancia del Hospital Zonal, aunque solamente el chofer fue llevado a la guardia del nosocomio donde se le practicó un dosaje para establecer el grado de alcohol que tenía en la sangre.
Antes de que llegaran policías, bomberos inspectores de tránsito y el equipo de emergencias médicas, dos jóvenes que circunstancialmente iban en otro auto descendieron rápidamente ver como estaban los ocupantes de la Amarok y el conductor les dijo que no se hicieran problemas, que no pasaba nada e incluso intentó ponerla nuevamente en marcha para irse, sin siquiera notar que la palma se había introducido hasta romper el motor.
Además de los daños materiales, una oficina de abogados que funciona en las inmediaciones se quedó sin servicio de energía y telefonía y otros domicilios comerciales sin señal de televisión por cable e internet, mientras que una maraña de cables quedó esparcida por el suelo. (Fuente: El Patagonico y La Vanguardia del Sur)