El Monseñor Miguel Angel D’aniballe abrió ayer las jornadas con perspectiva de género y de lucha contra la trata de personas. Allí brindó un análisis de rol de la Iglesia sobre el flagelo, aunque no de manera institucional, sino que se refirió a la temática desde un lado más espiritual.
“Agradezco que como iglesia nos hayan invitado a acompañar la problemática que es profunda, que necesita justamente desde nuestro espacio, sostener espiritualmente, a las personas que buscan desterrar este flagelo” fueron las primeras palabras
Sobre la trata de personas y el tráfico de mujeres, D’Anibale señaló que “Dios no quiere esto, no está en el plan de Dios. Hemos elegido caminos equivocados. Algunos son creyentes y otros no. Pero desde mi ser creyente, digo que creo en la vida y en la dignidad de las personas, alentando en el presente a toda persona que quiera cambiar la realidad y hacerla mejor”.
Para el Monseñor, no es más “macho” quien es cómplice de la trata de personas como cliente, sino que un varón enserio “respeta como corresponde”.