Durante el allanamiento a la casa de Enrique Sánchez, que se llevó a cabo en la tarde-noche del martes no le hallaron armas de fuego, pero le secuestraron su teléfono celular y los de sus familiares directos (aparentemente el de su esposa y de su hijo adolescente). Además lo notificaron de una prohibición de acercamiento a la casa atacada donde reside una mujer y tres chicos, quienes por fortuna no fueron alcanzados por los proyectiles de grueso calibre porque se hallaban en los dormitorios.
Hay que recordar que el caso que cobró notoriedad pública y fuera dado a conocer de manera exclusiva por El Patagónico, se originó por una pelea callejera de dos menores de edad en la zona céntrica de Caleta Olivia, a media tarde de ese mismo sábado 21 de octubre.
De acuerdo a lo manifestado por la mujer que reside en el barrio Centenario, su hijo de 12 años fue golpeado por otro de 14 (hijo de Sánchez) y luego un hermano de 17 años del chico agredido, discutió con el supuesto agresor.
La denuncia radicada en la Comisaría Segunda da cuenta que más tarde, Enrique Esteban Sánchez fue al domicilio de los chicos que habían mantenido el incidente con su familiar y golpeó a uno de ellos, tras lo cual les advirtió que por la noche “tendrían visita”.
Cerca de la medianoche, la casa del barrio Centenario fue baleada y gran parte de los proyectiles perforaron los vidrios de una ventana y se incrustaron en una alacena y muebles, tras lo cual, él o los autores, se alejaron en un auto.
Los moradores, aterrorizados, testimoniaron a la policía y luego a este diario que el responsable del atentado era “Piturro”. Argumentaron que no solo les había proferido amenazas sino también había posteado previamente en su Facebook una fotografía en la cual -supuestamente él- sostenía un recipiente que contenía más de veinte balas, adosándole la frase: “felices sueños”.
Luego de recibir las actuaciones policiales, el juez Contreras ordenó que la allanaran el domicilio de Sánchez ubicado en el pasaje Los Alerces del barrio José Koltum, en procura de hallar armas de fuego, incautar teléfonos celulares y notificarlo de la prohibición de acercarse a la casa y a los integrantes de la familia que fueron víctimas del atentado, pero no dispuso su detención.
NIEGA SER AUTOR DE LOS DISPAROS
A media mañana de ayer, el denunciado se encontraba cortando la ruta Nacional 3 dado que es uno de los trabajadores municipales que vienen reclamando por el pago de los salarios del de septiembre y él mismo solicitó a El Patagónico dar su versión sobre los sucesos que lo involucran.
En principio admitió que fue a la casa del barrio Centenario e insultó a sus moradores porque ellos habían difundido un video por el cual mostraban cómo le pegaban a su hijo, lo cual lo indignó, pero aclaró que en ningún momento ingresó al patio de esa vivienda y que no golpeó a nadie.
Asimismo, negó terminantemente ser el autor de los balazos ya que dijo no poseer armas de fuego y además la policía ni siquiera lo sometió a una prueba de dermonitrotest a pesar de que él mismo lo solicitó cuando le allanaron su vivienda.
Por otra parte aclaró que no posee auto particular y que solo a veces conduce uno, pero le pertenece a su suegro. Añadió que las acusaciones de haber golpeado a un menor de edad, ingresar a una casa ajena y balear una casa son infundadas. Sostuvo que esa acusación le causó serios problemas personales. “Yo solo insulte al pibe que golpeó a mi hijo y reaccioné como lo hubiera hecho otro padre cuando se difunde un video donde se muestra la manera que lo agredieron”, precisó. (Fuente: El Patagónico)