Ayer la ruta Nacional 3, en una nueva jornada de protesta de trabajadores municipales, las directivas que dieo a las fuerzas de seguridad la jueza federal de Caleta Olivia, Marta Yáñez, era agotar todas las instancias para que los manifestantes dejaran al menos un carril libre de circulación.
Los trabajadores consideraron que, a partir del corte total que impusieron desde las 11, aún quedaba el camino sinuoso de alternativa que pasa por el barrio Altos del Golfo, el cual estaba resguardado por la Gendarmería, aunque en rigor solo era seguro para vehículos livianos y de difícil circulación para camiones y colectivos de larga distancia.
Los momentos más tensos se vivieron luego del mediodía y por casi una hora, cuando el centenar de gendarmes del Grupo Móvil 4 con equipos antimotines que habían llegado de la localidad pampeana de General Acha, se formaron en bloque sobre el pavimento.
Detrás de ellos estaban alrededor de treinta efectivos de la División Infantería Policial y, separados unos trescientos metros, en la rotonda ubicada frente a la playa de tanques de Termap, una veintena de integrantes del Comando Radioeléctrico también esperaba órdenes.
Los jefes de las diferentes fuerzas impusieron a los municipales de las directivas judiciales, generándose ásperas discusiones que dificultaban la conciliación de posturas.
CAMION CISTERNA
QUEDO RETENIDO
La situación se agravaba porque los manifestantes mantenían retenido un camión cisterna repleto de combustible y fue evidente que los oficiales evaluaron el peligro que ello representaba si daban la orden de reprimir a sus subordinados, teniendo también en cuenta que a pocos metros, sobre una banquina, había neumáticos encendidos.
Los trabajadores les dijeron que así como ellos (los oficiales) eran intermediarios de la Justicia, también deberían serlo de los funcionarios políticos que no resuelven desde hace muchos meses el problema de los sueldos que se pagan con gran demora y de manera espaciada.
Los uniformados optaron por aguardar un tiempo prudencial y ello dio pie a que se fuera aliviando la tensión, algo se hizo visible cuando parte de la tropa de gendarmes dejó el pavimento, al tiempo que llegaban algunos dirigentes y afiliados de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) para solidarizase con los municipales.
Más tarde el Sindicato de Obreros y Empleados Municipales (SOEMCO) hizo llegar una olla popular y el reparto de un guiso fue el reflejo de las difícil situación que afrontan muchos trabajadores municipales, lo cual también contribuyó a que la posible represión fuera perdiendo fuerza hasta que alrededor de las 16 los manifestantes se retiraron de la ruta, con la esperanza de que hoy haya fondos para cobrar sus salarios.
Al mismo tiempo comenzaron a circular cientos de camiones y colectivos que habían quedado inmovilizados en largas filas y hacia ambos sentidos.
A LA ESPERA DEL FONDO FIDUCIARIO
Mientras en Caleta Olivia el piquete frenó al intenso tráfico de la flota pesada por la principal vía terrestre de la Patagonia, en Río Gallegos se sucedieron al menos tres rees de funcionarios del gobierno provincial con el secretario general del SOEMCO, Julián Carrizo y el diputado provincial Gerardo Terraz.
De acuerdo a la información que logró obtener este diario, los ministros de Economía y de Gobierno, Juan Donnini y Fernando Basanta comunicaron a quienes gestionaban el pago de salarios vencidos, que la provincia esperaba recibir 250 millones de pesos del fondo fiduciario que se acordó con Nación para hacer frente a los compromisos de sueldos de toda la administración pública provincial y de algunos municipios.
En ese contexto se discutía la posibilidad de que a la comuna de Calera Olivia se le otorguen los $60 millones que necesita para pagarle a sus 3.500 empleados de planta permanente.
Avanzada la tarde-noche, aun se esperaba que Nación transfiriera los fondos acordados y que de inmediato concrete el aporte a la cuentas del Ejecutivo Municipal caletense que actualmente está a cargo del concejal Javier Aybar ya que el intendente Facundo Prades tomó licenciada debido a su delicado cuadro de salud.(Fuente: El Patagónico)