Ayer, el intendente Roberto Giubetich hizo público lo que ya se anticipaba: en casi 2 años de gestión al frente, una municipalidad quebrada, sin fondos, sin herramientas, sin ideas de progreso y sin motivos para seguir adelante.
Ayer le dijo a los concejales que lo "ayuden para abonar los sueldos", porque los números ya no le dan, y teniendo en cuenta que este tiempo estuvo en reuniones con parte de la cúpula del Gobierno Nacional, al parecer nada de lo que pidió se hará realidad, ni como gestión ni como gesto político.
Con este panorama, la debacle de su gestión, económica, administrativa, de recursos; en la municipalidad está cada vez más cerca.
Este pedido de endeudamiento, a devolver en 10 días, solo descomprime el abono de sueldos del mes de octubre, pero de seguir en este camino, el recorte o ajuste presupuestario, en el que se podrían ver afectados los "plus" que perciben algunos empleados, podría ser un hecho.
Lo llamativo es que en todo este proceso, Giubetich dejo públicamente expuesto que las cosas no le salen como quiere y cada vez ve más lejos el horizonte. Si a esto le agregamos que los concejales de su propia lista lo dejaron literalmente solo, también es notoria la ausencia de Eduardo Costa, el mismo que lo apoyó para que este al frente de un municipio que en todo aspecto y ámbito, cada vez tiene "menos" que "más".
¿Lo dejaron solo?¿Se alejó solo?¿Era este el plan de Cambiemos?¿Seguirá siendo el intendente?¿Habrá alguna mágica solución?
Son varios los interrogantes que se plantean, y son varias las preguntas que también aun no tienen respuestas. El 10 de diciembre habrá elección de autoridades en el Legislativo Municipal, elección que será una clave, teniendo en cuenta estos rumores que fueron tomando fuerza, se terminaron de confirmar cuando el propio Giubetich dijo que ya no tiene "ánimos para seguir adelante".