Personal de seguridad de YPF y Sinopec apagó con palas los innumerables focos que se extendieron por una franja de campo de más de 300 metros de largo y 100 de ancho.
Personal de seguridad de YPF y Sinopec apagó con palas los innumerables focos que se extendieron por una franja de campo de más de 300 metros de largo y 100 de ancho.
El fuego arrasó matas molle y otra vegetación autóctona en una franja de algo más de 300 metros de largo y 100 de ancho, habiéndose originado alrededor de las 15:30 por la acción del viento que hizo descender las llamas de una torre de venteo de gas de YPF hacia el suelo, a pesar de que la misma tiene una altura de casi 20 metros.
Esto lo señalaron a El Patagónico integrantes del servicio de seguridad de esa misma compañía que, junto a sus pares de Sinopec, estuvieron afectados a la situación de emergencia.
El fuego que avanzaba rápidamente de Oeste a Este, favorecido por la tarde calurosa y el viento de regular intensidad, fue “frenado” a menos de 200 metros del inmenso predio que ocupa la base de Sinopec.
Columnas de humo grisáceo se observaron desde varios kilómetros de distancia y los primeros en acusar el alerta fueron tres operarios que se desempeñan en la usina de esa compañía, quienes rápidamente dieron el aviso y también se dirigieron a apagar las llamas.
Minutos más tarde llegaron los bomberos de Cañadón Seco, el personal de seguridad de las dos operadoras que extendieron mangueras de agua y utilizaron palas, hasta que luego se produjo el arribo de máquinas viales y camiones con cisternas de agua, en algunos casos aportados por otras empresas de servicio.
Los últimos focos fueron contralados alrededor de las 17 y se dejó una guardia de seguridad, en tanto que el área afectada se transformó en una gran mancha oscura en la que solo quedaban vestigios de la vegetación autóctona.