Los envenenamientos de estos días se caracterizan por el uso de pesticidas y por la simultaneidad, lo cual requiere cierta organización. A pesar de que han tenido lugar en distintos puntos de la ciudad, se concentraron principalmente en el barrio Güemes y a solo 100 metros del Colegio primario N° 39. Estos químicos utilizados tienen efectos residuales, poniendo en riesgo la vida de las personas –sobre todo de los niños-, de otros canes y de palomas que también han muerto por la misma causa.
La propia ciudad de Río Gallegos es muestra de ello. Tras años de perrera hoy sufrimos los problemas de la sobrepoblación animal. Lo que se necesita es un programa de castraciones gratuitas y sostenidas en el tiempo, acercando los castramoviles a los barrios y con amplia disponibilidad horaria para que los vecinos puedan llevar a sus mascotas.
Por otra parte, durante esta tarde un grupo de proteccionistas se acercó a la Municipalidad para dialogar, pero el Intendente les negó la entrevista. Además, hay que destacar que el vecino de calle Tucuman al 800 que hoy sufrió el envenenamiento de su can sigue con la mascota en el patio debido a que ni la justicia ni el municipio le dieron respuesta.
El Partido Obrero denuncia que la inacción del municipio es funcional a los envenenamientos y exigimos que se realice el saneamiento de los lugares donde se tiró veneno; reclamamos a la Justicia que accione para que se avance en el esclarecimiento de los hechos y llaman a los vecinos a realizar la denuncia ante cualquier hecho de este tipo.