Sin capacidad de gestin, sin capacidad de mando, sin capacidad de dialogo y sin capacidad de ni siquiera tener la voluntad de querer cambiar el deplorable presente en el que se encuentra la ciudad, resulta que la culpa es del otro.
En el medio, el vecino que debe soportar la mentira que tuvo por parte de la dirigencia gobernante que "acept un desafo" que nunca estuvo a la altura.
Ahora ni los domingos cuenta con la presencia del intendente Roberto Giubetich en el izamiento dominical, porque ya no sabe como afrontar ni mirar a la cara al vecino, quien le sigue reclamando accin y gestin por la ciudad que gobierna, pero resulta que la culpa es del otro.
A 2 aos y medio de gestin, el vecino la sigue esperando, claro a la "gestin"; pero claro, la culpa es del otro.