A mitad de semana, el vaciadero volvió a arder. El foco ígneo se dio además en medio de las denuncias ambientales por la cantidad de carne podrida en las fosas comunes, arrojada por los frigoríficos locales. El humo se hizo más visible en las noches, esparcido por toda la ciudad. Pero quienes lo viven de manera diaria son los vecinos de los barrios linderos, que respiran ese humo de manera constante.
En este marco, TNRíoGallegos se comunicó con Susana, una de las vecinas del barrio Marina, cercano al vaciadero. El miércoles por la noche volvieron a respirar ese humo peligroso. "Nos están matando de a poco.No es la primera vez que este tipo de cosas nos suceden, todos sabemos cómo se producen los incendios y nadie hace nada".
Remarcó que todos se hacen eco de esto cuando el humo llega al centro, pero "nosotros lo venimos respirando así siempre, además del ya de por si olor a podrido diario sin necesidad de humo".