UN PELIGRO LATENTE
Miércoles, 23 de octubre de 2019
“Cuando a nadie parece importarle”
El vaciadero municipal, constituye un foco contaminante que afecta a los habitantes de la capital santacruceña, y principalmente, a la salud. Mientras tanto, la falta de gestión dejó sin las maquinarias necesarias para trabajar los residuos sólidos urbanos, dejando librados a su suerte a los trabajadores y la comunidad en general.
Hoy apareció, “mágicamente” una flota de maquinaria pesada con el objetivo de sofocar las llamas que se apoderaron de una buena parte del vaciadero, siendo esta la segunda vez que ocurre, el incendio anterior fue, tan sólo, diez días atrás.
Fuentes consultadas por TNRG, explicaron que “la combustión se genera por los propios gases que despiden los residuos acumulados en el vaciadero, y que esto no ocurriría de hacer los respiraderos”. El proceso de descomposición genera gases que tienden a acumularse dentro del relleno en los espacios vacíos. Entre los gases generados se encuentran el metano, el sulfuro de hidrógeno y el dióxido de carbono. El metano es inflamable en determinadas concentraciones. Si se acumula en algunos puntos del relleno existe peligro de explosión, por lo cual debe ser correctamente venteado. Este sistema de ventilación se construye con tubos perforados de concreto o PVC con un diámetro entre 10 y 30 cm que se revisten con piedra y se envuelven con mallas de alambre tejido o alambres de púa.
La falta de gestión municipal es quizás la máxima responsable de la situación por la que atraviesa el vaciadero, por estos días. La ausencia de maquinaria pesada para realizar la correcta distribución de los residuos sólidos urbanos, se ve reflejada en la propagación de los focos ígneos, y TNRG pudo conocer que a pesar de los reiterados pedidos de los jefes de áreas, las autoridades municipales hacen oídos sordos a contribuir con la maquinaria necesaria para quienes cumplen funciones allí, a tal punto de ni siquiera contar con unidades móviles para el traslado del personal, ante situaciones de emergencia, poniendo en riesgo la vida de los trabajadores.
A esto se suma la soberbia con la que se conducen las autoridades municipales, que toman decisiones sin siquiera consultar a quienes desde hace mucho tiempo trabajan con los residuos sólidos urbanos (RSU), siendo personajes casi desconocidos para los trabajadores.
Cabe recordar lo mucho que se le recriminó a Caminiti la decisión de alquilar maquinaria vial pesada por un valor que resulta ser el triple, de lo que se requiere para refaccionar las que ya son propiedad del municipio.
La falta de diálogo también constituye una constante, y es que todo termina conociéndose a través de partes de prensa: “recién nos enteramos que la municipalidad contrató a una empresa de seguridad privada para resguardar la planta de tratamiento de residuos”.
Muerte Silenciosa
Más allá de no contar con las maquinarias necesarias para sofocar los focos ígneos y de lo antes detallado, existe otra situación oculta, y es la toxicidad del humo que emana del vaciadero, y la lógica preocupación no solo de las personas que desempeñan tareas en ese lugar, sino de los vecinos de la ciudad de Río Gallegos, y es que el humo no sólo es nauseabundo, sino altamente tóxico. Una de las fuentes recordó que allí Costa depositó los escombros de lo que alguna vez fue el Frigorífico Swift, sito en Avenida Kirchner y Malaspina. Cabe recordar que desde comienzos del siglo pasado, el amianto, también llamado asbesto, se convirtió en el material protagonista de la mayor parte de las construcciones, pero la Organización Mundial de la Salud, en un informe realizado en el 2010, aseguraba que en el mundo hay unos 125 millones de personas expuestas al asbesto en el lugar de trabajo y, según cálculos de esta organización, la exposición laboral causa más de 107.000 muertes anuales por cáncer de pulmón relacionadas con ese material.
Esta alarmante situación, desgraciadamente no constituye demasiada preocupación para las autoridades, si la misma es directamente proporcional con sus visitas al vaciadero: “esta es la segunda vez que se incendia el vaciadero, en un lapso de diez días y el juez recién vino, parece que a nadie le importa. Tampoco vinieron de la Secretaria de Medio Ambiente de la Provincia”. El desinterés parece contagiarse entre las autoridades.
Mientras tanto, el silencio reina al momento de consultar cuando se concretará el traslado del vaciadero fuera del ejido urbano, y es que la respuesta precisa, probablemente no la tenga absolutamente nadie.
Asimismo, este medio pudo conocer que vecinos que se ven afectados por el humo del vaciadero, se encuentran organizándose para reclamar por esta reiterada situación que afecta de manera directa a la salud.
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