¿Qué está pasando en Santa Cruz?
Mientras el Gobierno provincial se enfoca en gestionar un déficit récord de $340.000 millones y sostiene una pauta salarial cero, la realidad en la calle rompe cualquier planilla de Excel. Con una canasta básica patagónica que supera los $1,7 millones, el ajuste no está cayendo sobre "la política", sino sobre el plato de comida de los santacruceños.
Un Ministerio de Desarrollo desconectado
La gestión de la ministra Cárdenas y el secretario Parsons parece transitar una realidad paralela:
Se anuncian cursos de "IA para comercio" y convenios de capacitación a mediano plazo.
Mientras tanto, la asistencia alimentaria directa queda pulverizada por una inflación que no da tregua.
La red de contención social tiene agujeros tan grandes que familias enteras terminan buscando sustento en los residuos.
El fracaso ético
Que el Estado se retire al punto de que sus ciudadanos mueran en un basural no es solo una crisis económica; es un fracaso ético y político. La austeridad no puede ser la excusa para la desidia.
Si la respuesta oficial a estas muertes es meramente un "protocolo sanitario" y no un refuerzo urgente de las partidas de emergencia, entonces lo impensable se convertirá en nuestra nueva y trágica normalidad. Santa Cruz no necesita más PowerPoints de gestión, necesita que su gente deje de morir de hambre.