La situación que rodea a esta familia es un retrato de la indigencia y el abandono en la periferia de nuestra ciudad. Mónica, la madre de la joven fallecida, se encuentra hoy al frente de un hogar sumido en la precariedad absoluta, con la responsabilidad de criar a sus otros ocho hijos (nueve en total) en condiciones de extrema necesidad.
Una barrera invisible: el abuso ante la discapacidad
Lo que agrava el dolor de esta pérdida es la denuncia silenciosa de los vecinos sobre el trato que recibe la mujer. Mónica padece una malformación de labio y paladar hendido (fisura labiopalatina), una condición que afecta severamente su habla.
Según fuentes cercanas a la familia, esta dificultad de comunicación ha sido utilizada por terceros para invisibilizar sus reclamos o, peor aún, para aprovecharse de su situación de vulnerabilidad.
"Se abusan de que a la señora se le dificulta hablar por su condición. Es una familia muy humilde que parece no tener voz ante las instituciones", comentó un allegado que prefirió mantener el anonimato.
Un llamado a la solidaridad y a la intervención estatal
La muerte de la joven pone de manifiesto la urgencia de una intervención real por parte de los organismos de asistencia social. No se trata solo de un hecho luctuoso, sino de una familia que ha quedado desprotegida tras la muerte del sostén del hogar, el estibador Castro, y que ahora enfrenta el duelo en medio de la indigencia.
El Barrio 3 de Febrero observa conmovido cómo la cadena de infortunios persigue a los Castro. Mientras tanto, la comunidad comienza a organizarse para brindar el apoyo que, hasta ahora, parece no llegar de manera oficial.