La apertura del 53° periodo legislativo quedará en la historia no por el discurso del Gobernador, sino por la silla vacía de quien debía presidir la ceremonia. Fabián Leguizamón, Vicegobernador y presidente natural de la Cámara de Diputados, decidió no asistir al acto en el Polivalente de Arte, profundizando una crisis institucional que ya parece no tener retorno.
El detonante: El ascenso de Rocío García
La furia de Leguizamón se desató tras la sesión preparatoria realizada apenas horas antes, donde se definieron las autoridades de la Legislatura. En una movida que sacudió el tablero político, la diputada Rocío García (Unión por la Patria) fue elegida como Vicepresidenta Segunda del cuerpo, integrando la línea sucesoria provincial.
Para el Vicegobernador, este nombramiento no fue un hecho aislado, sino el resultado de un acuerdo espurio. "Hay un claro acuerdo de Vidal y Luxen con el kirchnerismo", disparó Leguizamón antes del inicio de la sesión inaugural. Según su visión, el bloque SER y el Jefe de Gabinete, Pedro Luxen, pactaron con la oposición para desplazar su influencia y garantizarse gobernabilidad a cualquier costo.
Luxen en el centro de la tormenta
La ausencia del Vicegobernador coincidió, paradójicamente, con la asunción formal de Pedro Luxen como Jefe de Gabinete durante la misma sesión. Mientras el Gobernador ponía en funciones a su hombre de máxima confianza para "aceitar el diálogo", su compañero de fórmula lo acusaba de traición política.
Leguizamón fue contundente al calificar la elección de autoridades como una entrega:
"Es un mensaje que habla de un evidente acuerdo político. Utilizaron los votos para darle poder a quienes hasta ayer criticaban", sentenciaron desde el entorno del Vicegobernador.
Una Legislatura fragmentada
Con la jura de Javier Jara como Vicepresidente Primero y Rocío García como Segunda, el esquema de poder en la Cámara de Diputados ha cambiado drásticamente. El oficialismo (SER) parece haber encontrado en sectores de la oposición el oxígeno que no lograba consolidar con el ala radical que encabeza Leguizamón.
Consecuencias institucionales
La ausencia de Leguizamón obligó a que la sesión fuera presidida por las autoridades electas, un gesto que fue leído por la oposición y el propio oficialismo como una "renuncia simbólica" a la conducción política del cuerpo. Mientras Claudio Vidal daba su mensaje de unidad y federalismo, la realidad en el estrado mostraba a una provincia políticamente partida al medio.
El interrogante ahora es cómo será la convivencia diaria en la Legislatura. Con un Vicegobernador en abierta rebeldía y una Vicepresidenta Segunda que representa al sector que el Gobierno prometió "venir a cambiar", el 2026 arranca con una parálisis política que ni siquiera la asunción de un nuevo Jefe de Gabinete parece poder destrabar.