El intendente Pablo Grasso volvió a utilizar sus canales oficiales para visibilizar una problemática que afecta la conectividad de la capital santacruceña. Desde el acceso al Aeropuerto Internacional Piloto Civil Norberto Fernández, el jefe comunal grabó un descargo donde expuso las falencias operativas que persisten a pesar de las recientes obras de infraestructura.
Críticas a la gestión de las obras
Grasso recordó el tiempo de espera que debieron afrontar los vecinos durante los meses de refacción de la terminal. Sin embargo, aseguró que los trabajos no resolvieron problemas de fondo: "Vinieron a inaugurar con bombos y platillos, pero le faltaron hacer los protocolos para poder tener un buen aterrizaje por el viento cruzado", disparó el intendente.
Esta falla técnica provoca que, ante condiciones climáticas adversas (frecuentes en la zona), los aviones deban ser derivados a El Calafate, generando una cadena de inconvenientes para los pasajeros y la economía local.
El impacto en el comercio y el turismo
Para el mandatario, la inoperatividad del aeropuerto no es solo un problema de transporte, sino un golpe a la actividad económica de Río Gallegos. Grasso detalló cómo la desviación de vuelos afecta a:
Hotelería y Gastronomía: Al no aterrizar en la ciudad, se pierde el flujo de visitantes que consumen localmente.
Vecinos y Viajeros: La incomodidad de los traslados terrestres adicionales y las demoras.
"No solo son los que viajan, sino también el tránsito de vecinos que vienen a nuestra ciudad y que ocupan hotelería y gastronomía. Así la cosa no funciona", sentenció.
"Promesas vacías"
Sobre el cierre de su mensaje, el intendente calificó la situación como una muestra de la falta de políticas coordinadas entre el Gobierno Nacional y el Provincial. "Promesas vacías y hechos que realmente dejan mucho que desear", concluyó Grasso, endureciendo su postura frente a las autoridades correspondientes.