La tensión política entre el Gobierno Provincial y el Municipio ha escalado a un nivel que afecta directamente a los jóvenes deportistas de la ciudad. A través de una directiva del Consejo Provincial de Educación (CPE), se ha prohibido a los colegios secundarios participar de los "Juegos Riogalleguenses" organizados por la Municipalidad, dejando a cientos de alumnos sin la posibilidad de representar a sus instituciones.
Censura deportiva en las escuelas
La orden de no participar en los juegos riogalleguenses, cayó como un balde de agua fría en la comunidad educativa. Esta prohibición, que surge en medio de una disputa de gestión, impide que los estudiantes se sumen a una de las competencias más convocantes del calendario local, rompiendo una tradición de participación escolar que lleva años en la capital.
Encuentros de clubes en una "trampa"
Mientras se bloquea la participación escolar en el ámbito municipal, el Gobierno Provincial impulsa sus propios encuentros deportivos los días sábados. Estos eventos están destinados a diversos clubes de la ciudad y se presentan como una alternativa de gestión propia y así poder competir contra la Liga Municipal.
Sin embargo, el escenario elegido es el gimnasio de la Escuela Ladvocat, cuyo estado de abandono es alarmante. Las imágenes muestran auténticos "cráteres" en el piso del campo de juego. En las áreas de meta, el revestimiento ha cedido por completo, dejando al descubierto socavones que representan un peligro inminente de lesiones graves para cualquier deportista.
Desidia y falta de mantenimiento
El contraste es evidente: mientras se le niega a los alumnos el acceso a las activdades municipal, se invita a los clubes a jugar en un gimnasio "detonado". Redes rotas y un suelo que se desgrana son el marco de estos encuentros de los sábados.
La comunidad exige que el CPE levante la prohibición a los colegios y, al mismo tiempo, que se intervenga de manera urgente en la infraestructura del Ladvocat. La seguridad de los chicos de los clubes y el derecho de los alumnos a competir no pueden ser rehenes de una interna política que hoy se juega sobre un piso quebrado.