La Caja de Servicios Sociales (CSS) emitió un descargo oficial tras la suspensión de prestaciones por parte de la Asociación de Bioquímicos, pero el mensaje llega en el momento más crítico para los santacruceños. Con un sistema de salud que cruje por todos lados, la obra social se enfocó en calificar como "por encima de la inflación" el pedido de incremento superior al 30% realizado por los profesionales.
Un escenario de abandono para el afiliado
El conflicto con los bioquímicos es solo la punta del iceberg. Diariamente, los vecinos de Río Gallegos y el interior provincial enfrentan una realidad desoladora:
Cortes sistemáticos: El Colegio Médico, las farmacias y las clínicas privadas mantienen interrupciones constantes en sus servicios por falta de pago o falta de acuerdos actualizados.
Falta de insumos y profesionales: En el hospital público, el reclamo por la carencia de materiales básicos y la fuga de especialistas es una constante que las autoridades aún no logran frenar.
Caída del sistema Traditum: Los afiliados denuncian permanentemente las fallas en la validación de prestaciones, lo que se suma a la crónica falta de medicamentos en farmacias.
La postura oficial vs. la realidad de la calle
En su comunicado, la CSS argumenta que debe "administrar con responsabilidad" y rechaza el pago de adicionales por costos operativos, como el tratamiento de residuos patogénicos, asegurando que busca un "punto de equilibrio". Sin embargo, para el trabajador que hoy se movilizó en el Cacerolazo Provincial, la "responsabilidad" oficial se traduce en tener que pagar de su bolsillo sumas que superan los $270.000 por análisis clínicos básicos ante el corte de la cobertura.
Con los profesionales de la salud en pie de lucha por paritarias y un vaciamiento que no se detiene, el comunicado de la Caja parece no dimensionar la urgencia de una comunidad que siente que la salud pública y su obra social ya no le brindan respuestas.