En una conferencia de prensa brindada esta tarde, apenas minutos después de finalizar una tensa y extensa reunión con el Frente Sindical en el Ministerio de Trabajo, Pedro Luxen ensayó una de sus actuaciones más memorables. Con el tono de quien explica algo obvio, el Jefe de Gabinete aseguró que el proyecto de Ley de Emergencia Económica no busca tocarle el bolsillo a nadie, ni mucho menos reformar la Caja de Previsión Social.
Lo curioso —por no decir increíble— es que este discurso de "transparencia y diálogo" llega después de que el propio Luxen pasara días desmintiendo la existencia de cualquier borrador de emergencia. Para el ministro, lo que el jueves pasado casi incendia la Cámara de Diputados fue, aparentemente, un espejismo o una "mala interpretación" colectiva de los sindicatos y la sociedad.
"No hay reforma", dice el que negó la ley
"Hoy los gremios reconocieron que en la ley que se envió a la Legislatura no había ninguna reforma previsional. Eso fue algo que se instaló y no es cierto", sostuvo Luxen sin que se le moviera un músculo. Es una definición audaz: el Gobierno presenta un proyecto que habla de emergencias y facultades extraordinarias, pero la culpa de que la gente piense en "ajuste" es de la "instalación" mediática y no del texto que ellos mismos redactaron.
Sobre el congelamiento salarial, Luxen también aplicó su nueva dosis de optimismo post-reunión:
“Quedó claro que no hay pauta salarial cero. Por el contrario, esta ley es para facilitar el financiamiento y mejorar los bolsillos”.
Resulta reconfortante saber que, según el ministro, una ley de emergencia es ahora una herramienta de "mejora salarial", aunque hace 48 horas fuera el motivo por el cual los gremios estatales estaban en pie de guerra.
El "error" fue de comunicación (y no de la letra chica)
Acompañado por la ministra de Gobierno, Belén Elmiger, Luxen admitió que pudo faltar "comunicación". En el lenguaje oficial, esto significa que el problema no es lo que quieren hacer, sino que no supieron explicarlo lo suficientemente bien como para que nadie protestara.
Por eso, el Gobierno confirmó que:
Retiran el proyecto actual (ese que "no era lo que decían", pero que igual van a cambiar).
Presentarán uno nuevo incorporando las quejas de los gremios para que, esta vez sí, "quede claro".
Seguirán buscando financiamiento, porque —según Luxen— Santa Cruz necesita deuda para funcionar, a pesar de que hasta ayer el discurso era el de la austeridad y la administración propia.
Conclusión: Un martes de "borrón y cuenta nueva"
La conferencia de esta tarde marcó un hito en la gestión de Luxen: pasó de negar el proyecto a defenderlo, y de defenderlo a prometer uno nuevo más "amigable". Mientras los gremios salen de la reunión con la guardia alta y una conferencia de prensa propia programada para mañana, el Jefe de Gabinete se retira a descansar, esperando que para la próxima sesión parlamentaria la sociedad santacruceña haya olvidado sus desmentidas de la semana pasada.